IFS FOOD AL ALCANCE DE LA PEQUEÑA EMPRESA

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Existe la creencia de que las empresas pequeñas del sector alimentario tienen más dificultades para implantar un sistema de gestión de calidad y de seguridad alimentaria que pueda certificarse según la norma IFS FOOD ,y por tanto parece que tienen menos opciones para optar a oportunidades de negocio con las cadenas de suministro. Es por ello, que IFS desarrolló un estándar voluntario para este tipo de organizaciones llamado IFS Global Markets –Food, que les permite suministrar productos seguros y de calidad a nivel local a las cadenas de distribución y certificarse paso paso, de una manera progresiva hasta lograr la implantación y certificación final de IFS FOOD.

Pero desde nuestra experiencia, podemos decir que una pequeña empresa que cuide al máximo la calidad y seguridad de su producto, y que trabaje con eficacia, no tiene por qué tener problemas con la certificación sino al contrario, porque sus procesos serán más sencillos y las personas que intervienen en ellos serán pocas en número.

Cada día, es más frecuente, que las grandes cadenas de supermercado busquen empresas pequeñas de proximidad que puedan ofrecerles un producto de calidad con la seguridad alimentaria que ellos exigen, y por ello piden a sus potenciales proveedores que se certifiquen en IFS Food, y aunque la opción de IFS Global Markets pueda resultar a priori interesante, una pequeña empresa también puede lograr directamente la certificación en IFS Food. Un claro ejemplo de esto, es una pequeña empresa familiar, AVIGUARDAL, comprometida con la calidad y seguridad de sus huevos frescos ecológicos, y que, con su compromiso y nuestro asesoramiento, ha logrado recientemente certificarse en IFS Food, viendo ampliadas así sus oportunidades de negocio.   

Y ¿Cómo puede una pyme conseguirlo?

Para que una empresa pequeña logre certificarse en IFS Food, se requiere un compromiso en firme por parte de la dirección de la organización, y dicho compromiso será uno de los pilares principales que marcarán su éxito o fracaso. Es por ello por lo que la norma comienza dejando claros los deberes de la alta dirección a la hora de implantar el protocolo IFS.

La actitud de liderazgo de la dirección será fundamental para que se alcancen los objetivos marcados por la organización, por lo que será imprescindible su implicación para mantener un ambiente de trabajo en el que el personal se vea totalmente involucrado en la consecución del propósito de la organización, sintiendo cómo tanto el personal como la dirección trabajan a una.  Los resultados de un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria no llegan de manera inmediata, sino que se va viendo un progreso, poco a poco se van notando los efectos y beneficios que aporta a la empresa. Por ello, es muy importante que el compromiso y el esfuerzo de toda la estructura organizativa de la empresa sea continuo, y todos deberán ser conscientes de la importancia de su trabajo, de cumplir con sus responsabilidades. El compromiso de la dirección y contar con un equipo de trabajo formado y comprometido serán los pilares sobre los que se podrá implementar un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria que pueda optar a la certificación IFS food.

Y ¿QUÉ BENEFICIOS OBTENDRÁ TU EMPRESA?

La certificación IFS demostrará a los clientes el claro compromiso de la empresa por la excelencia en calidad y la seguridad alimentaria. Y, además, aportará otros beneficios como:

  • Posicionamiento en el mercado frente a la competencia
  • Oportunidades comerciales con grandes superficies del sector de la alimentación
  • Control eficaz de los procesos internos de producción, minimizando el riesgo de contaminación o de errores
  • Gestión más operativa y rápida de los riesgos para la seguridad alimentaria.
  • Reducción de costes y tiempos
  • Mayor confianza para clientes y consumidores
  • Evidenciar ante terceros el cumplimiento legal en cuanto a seguridad alimentaria.

MITIGACIÓN DEL FRAUDE ALIMENTARIO EN IFS

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Desde hace año la sombra del fraude sobrevuela al sector agroalimentario, debido a casos muy sonados como el de la carne de caballo o el del atún tintado con remolacha, que poco a poco han ido haciendo mella en el consumidor y generando una desconfianza generalizada en el sector.  

Entendemos por fraude la sustitución intencionada, el etiquetado incorrecto, la adulteración o la falsificación de alimentos, materias primas o envases comercializados con el fin de obtener un beneficio económico. Y el hecho de que la cadena del sector agroalimentario a nivel global cuente cada vez con más eslabones, hace que la vulnerabilidad de las empresas frente al fraude sea cada vez mayor.

Es por ello, que normas de seguridad alimentaria, como IFS Food, incluyen entre sus requisitos que la empresa certificada desarrolle un plan de evaluación de la vulnerabilidad y mitigación frente al fraude alimentario.  Y establecen, además, que la responsabilidad del plan esté claramente definida en la empresa y las personas involucradas tengan la formación específica adecuada.

De acuerdo con lo establecido por IFS Food v7, en su requisito 4.20, el proceso para mitigar la vulnerabilidad al fraude debe incluir los siguientes pasos:

Paso 1. Análisis documentado de la vulnerabilidad frente al fraude.

Inicialmente se debe realizar la identificación de posibles actividades de fraude alimentario, utilizando fuentes de datos conocidas y fiables, para realizar un análisis de vulnerabilidad que sea completo. Éste análisis incluirá todas las materias primas, ingredientes envases y procesos subcontratados, para determinar el riesgo de actividad fraudulenta relacionada con la sustitución, mal etiquetado, adulteración o falsificación. 

Se deben definir factores de riesgo para el análisis de vulnerabilidad, y aunque existen variedad de metodologías de evaluación de riesgos, IFS publicó una Guía para la gestión del Fraude en la que establece como criterios para evaluar el nivel de riesgo los siguientes:

  • Histórico de incidentes de fraude de producto
  • Factores económicos
  • Facilidad de la actividad fraudulenta
  • Complejidad de la cadena de suministro
  • Medidas de control actuales
  • Confianza del proveedor

Una vez identificados los riesgos, para las evaluaciones de la vulnerabilidad, dicha guía establece dos criterios de máxima importancia:  

Probabilidad de ocurrencia (el grado de facilidad para llevar a cabo el fraude en relación con su rentabilidad para el que lo realiza en los alimentos),

Probabilidad de detección.

IFS propone además la definición de una puntuación estandarizada que facilita que todos los eslabones de la cadena alimentaria utilicen una misma valoración para cuantificar la vulnerabilidad de un producto. Las puntuaciones se definen en la siguiente matriz:

El color de las casillas de la matriz de riesgo de vulnerabilidad del producto es indicativo del riesgo del producto: alto (rojo), medio (amarillo) y bajo (verde). El riesgo de producto definido puede utilizarse para indicar la necesidad de aumentar las medidas de control para la mitigación del fraude de producto

Paso 2. Desarrollo e implantación de un Plan de Mitigación del fraude.

Una vez obtenido el resultado del análisis de vulnerabilidad se procede a elaborar un Plan de Mitigación eficaz, cuyo objetivo será controlar cualquier riesgo que se haya identificado durante la evaluación de la vulnerabilidad, definiendo las medidas y controles que se consideren necesarios para mitigar los riesgos y mantenerlos vigilados.  Para ello, se analizarán las medidas actuales que tenga implantadas la empresa y se determinará si se consideran suficientes o si se deben establecer algunas nuevas.  

Paso 3. Revisión del análisis de vulnerabilidad y Plan de mitigación.

Un plan de mitigación sólo seguirá siendo eficaz si se identifican los cambios en los factores de riesgo de la evaluación de la vulnerabilidad y se revisan dichos cambios. Por tanto, es fundamental realizar una revisión, al menos anual, del análisis de la vulnerabilidad para mantener la integridad de las medidas de control.

IFS, establece en su guía, que dicha revisión será como mínimo anualmente y siempre que haya algún cambio del tipo:

•    cambio en el suministro de materias primas, por ejemplo, un nuevo proveedor

•    cambio en la gestión o en la situación financiera del proveedor

•    cambio en el coste de la(s) materia(s) prima(s)

•    cambios que afectan al precio de productos

•    cambio en la cadena de suministro, por ejemplo, proveedores adicionales, tipo de proveedor,

•    cambio en la disponibilidad de materias primas, por ejemplo, escasez estacional, mala calidad,

•    evidencias de fraude detectadas

•    pruebas de un aumento de las reclamaciones de los clientes o consumidores relacionadas con, la mala calidad y la calidad irregular,

•    la aparición de nuevos sistemas de adulteración,

•    desarrollo de la información científica relacionada con los procesos, productos o identificación mediante análisis,

Si estás interesado en la certificación de alguna norma de seguridad alimentaria y necesitas asesoramiento no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

SEGURIDAD ALIMENTARIA CON IFS

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Actualmente, el grado de exigencia en cuanto a la calidad y seguridad que deben ofrecen los productos alimentarios es cada vez mayor, y tanto los consumidores como las autoridades sanitarias así lo demandan. Por ello, todas las empresas que forman parte de la cadena alimentaria deben garantizar la seguridad de su propia marca en aquellos productos que venden.

Para garantizar la seguridad alimentaria existen distintas normas que marcan los requisitos necesarios para implementar un sistema de gestión eficaz. Pues bien, unas de esas normas son las de la familia IFS , que son estándares promovidos por la asociación de distribuidores de Alemania, Francia e Italia y que nacen de la necesidad de disponer de una normas de calidad y seguridad alimentaria común a todos los países, como consecuencia de la globalización de comercialización de productos.

IFS tiene distintas normas que marcan el camino que deben seguir las empresas para llevar a la práctica los requisitos necesarios para garantizar la seguridad alimentaria de su producto, independientemente del nivel de la cadena alimentaria al que pertenezca. Es decir, que pueden optar a la certificación tanto los fabricantes de alimentos, brókeres, servicios logísticos como fabricantes de productos de limpieza de uso domésticos y de la higiene personal o mayoristas y distribuidores.

¿CUÁLES SON LAS NORMAS IFS?

Entre las normas más implantadas y certificadas podemos encontrar las siguientes:

IFS Food v7: Recomendada a empresas que procesan alimentos o que empaquetan productos alimentarios a granel. Es importante para todos los fabricantes de alimentos, especialmente aquellos que producen marca privada, porque contienen muchos requisitos relacionados con el cumplimiento de las especificaciones. La última versión fue lanzada el 6 de octubre de 2020.

El IFS Food se aplica a:

  • el procesado y tratamiento y/o
  • la manipulación de productos a granel y/o
  • las actividades realizadas durante el primer empaquetado.

IFS Global Markets Food:  es una gran oportunidad para las PYMES que no están seguras de poder alcanzar la certificación IFS actualmente por no cumplir algunos de los requisitos exigidos, pero que creen que pueden lograrla de una manera gradual.  Con esta norma podrán ir desarrollando todos los procedimientos de seguridad alimentaria para implementar el sistema de gestión según la norma IFS pero de manera progresiva y durante un periodo de tiempo definido.

IFS Logistics: es la norma pensada para las empresas de transporte, distribución, carga y descarga, y almacenamiento de productos tanto alimentarios como no alimentarios, y cuyo objetivo principal es garantizar la transparencia a lo largo de la cadena de suministro. Además, puede aplicarse a todos los medios de transporte: camiones, trenes, barcos, aviones y cualquier otro con condiciones de temperatura controladas o a temperatura ambiental.

IFS HPC: este estándar establece los requisitos para garantizar la seguridad del producto, reducir los costes y asegurar la transparencia con respecto a la totalidad de la cadena de producción de productos para el hogar y de higiene personal.

IFS Broker: establece los requisitos aplicables a aquellas empresas que ejercen principalmente una actividad comercial y que escogen ellas mismas a sus proveedores, compran mercancía ellas mismas o comercian con mercancía y después la envían directamente a sus propios clientes, sin ellas haber entrado nunca en contacto con el producto.

IFS PACsecure : es la norma de seguridad para los materiales de envasado basado en el APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).

¿QUÉ BENEFICIOS OBTENDRÁ TU EMPRESA?

La certificación IFS basada en cualquier de las normas citadas mencionadas anteriormente demostrará a los clientes el claro compromiso de la empresa por la excelencia en calidad y la seguridad alimentaria. Y, además, aportará otros beneficios como:

  • Posicionamiento en el mercado frente a la competencia
  • Oportunidades comerciales con grandes superficies del sector de la alimentación
  • Control eficaz de los procesos internos de producción, minimizando el riesgo de contaminación o de errores
  • Gestión más operativa y rápida de los riesgos para la seguridad alimentaria.
  • Reducción de costes y tiempos
  • Mayor confianza para clientes y consumidores
  • Evidenciar ante terceros el cumplimiento legal en cuanto a seguridad alimentaria.

Si necesita asesoramiento sobre alguna de las normas IFS, en INTEGRA le informaremos acerca del proceso de implantación y certificación, llámanos.

AYUDAS A PYMES EXTREMEÑAS PARA IMPLANTAR Y CERTIFICAR NORMAS DE GESTIÓN

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La Consejería de Economía, Ciencia y Agenda Digital, a través de la Dirección General de Empresa, publicó a final de año la convocatoria de ayudas para la puesta en marcha de un programa para la mejora competitiva de la pyme extremeña.

El objetivo de este programa de ayudas es lograr la mejora competitiva de las pymes extremeñas aportando recursos para su mejora en distintos ámbitos, la gestión, la tecnología o el diseño. Y se trata de una subvención de concesión directa, y a fondo perdido, y las actuaciones de este programa están cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

¿QUÉ PROYECTOS SE SUBVENCIONAN?

Los proyectos empresariales subvencionables son los relacionados con la optimización de la gestión de la Pyme, la implementación de herramientas tecnológicas avanzadas, la implementación y certificación de normas y sistemas de calidad y el desarrollo de envases y embalajes a través de acciones de diseño.

Concretamente, el apartado II de las líneas subvencionables se refiere a “Implantación y certificación de normas y sistemas de calidad, y concretamente en el apartado a) especifica que se subvencionan los gastos de implantación y certificación para las siguientes normas:

  • ISO 9001 Sistemas de gestión de Calidad.
  • ISO 14001 Sistemas de gestión medioambiental
  • ISO 45001 Sistema de Seguridad y Salud en el trabajo
  • ISO 27001 Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI)
  • Norma UNE 160002 Sistemas de gestión de la I+D+I
  • Norma UNE 166006 Sistema de Vigilancia Tecnológica
  • Normas de Seguridad Alimentaria como BRC, IFS, ISO 22000, FSSC 22000, u otras de naturaleza similar
  • Sistemas de gestión de Compliance basados en las normas UNE 19600, UNE 19601 y UNE 19602.
  • Normas Especificación UNE 0060:2018 y UNE 0061:2019 de sistemas de gestión para la digitalización.

¿QUÉ REQUISITOS DEBE CUMPLIR LA EMPRESA BENEFICIARIA?

Para la obtención de la condición de beneficiario deberán cumplir con los requisitos establecidos en el artículo 12 de la Ley 6/2011, de 23 de marzo, de Subvenciones de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Podrán ser beneficiarios de las ayudas las Pymes con centro productivo en la Comunidad Autónoma de Extremadura con independencia de cuál sea su forma jurídica, incluidos autónomos, que vayan a realizar un proyecto dirigido a la mejora competitiva de una actividad que se venga desarrollando en este centro, y que cuenten con una media de tres o más trabajadores en los doce meses anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.

Se excluyen de estas ayudas las empresas en crisis, conforme a lo establecido por la Unión Europea en las Directrices comunitarias sobre ayudas estatales de salvamento y de reestructuración de empresas en crisis (2014/C 249/01), en el que se establece que una empresa se encuentra en crisis si es incapaz, mediante sus propios recursos financieros o con los que están dispuestos a inyectarle sus accionistas y acreedores, de enjugar pérdidas que la conducirán, de no mediar una intervención exterior, a su desaparición económica casi segura a corto o medio plazo.

Y, además, los beneficiarios de las ayudas estarán obligados a mantener en Extremadura tanto la actividad de su empresa, como la operatividad del proyecto subvencionado, durante al menos tres años consecutivos, contados a partir de la fecha de presentación de la solicitud de liquidación de la ayuda. El incumplimiento de este requisito dará lugar a la revocación de la resolución de concesión y al reintegro de las cantidades percibidas conforme a lo establecido en la resolución de convocatoria.

¿QUÉ IMPORTE SE SUBVENCIONA?

El procedimiento de concesión de las ayudas se realizará en régimen de concesión directa mediante convocatoria abierta, por el cual las subvenciones se irán concediendo según se vayan solicitando por los interesados en base a los requisitos establecidos, siempre que exista crédito suficiente.

Se subvencionará el 80 % de la inversión subvencionable, con un límite de 6.000 euros IVA excluido, por norma o sistema. Si en el proyecto se contemplase la implantación de dos normas que integren procesos comunes el límite se amplía a 9.000 euros IVA excluido.

¿CUÁL ES EL PLAZO DE PRESENTACIÓN?

El plazo está abierto hasta 29 de octubre de 2021 y la resolución habrá de ser dictada y notificada en un plazo máximo de cuatro meses a contar desde la fecha de presentación de la solicitud de ayuda.

Para más información puede consultar https://extremaduraempresarial.juntaex.es/

Si tu pyme cumple los requisitos y necesitas asesoramiento para la implantación de alguna de las normas subvencionables no dudes en contactar con nosotros, la experiencia nos avala.

LA CULTURA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA EN TU EMPRESA

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La Cultura de seguridad alimentaria está cobrando mucha importancia en los últimos tiempos, y para poder definir el concepto y entenderlo debemos comenzar por definir el término de cultura empresarial. Podríamos decir que la cultura empresarial es como la psicología de una empresa, el conjunto de actitudes, experiencias, creencias y valores que aportan a la empresa cada uno de sus integrantes.

Pues bien, en una época en la que la cultura empresarial y la responsabilidad social corporativa están al orden del día, hay un concepto que se está abriendo paso con fuerza en el sector alimentario, y ese concepto no es otro que el de Cultura de la seguridad alimentaria.  Debemos entender la Cultura de la seguridad alimentaria como el conjunto de actitudes, creencias y formas de actuar que lograrán que la estrategia de la empresa vaya encaminada hacia la mejora continua de la calidad y la seguridad alimentaria, garantizando en todo momento un producto seguro para el consumidor.

The Global Food Safety Initiative (GFSI, organismo internacional que engloba las principales normas de seguridad alimentaria, como BRC, IFS, FSSC) ha venido promoviendo desde hace años la cultura de seguridad de producto en la industria alimentaria con el fin último de garantizar la calidad y seguridad del producto. Esto ha hecho que el concepto de cultura de seguridad alimentaria esté apareciendo tanto en la legislación europea como en las principales normas certificables de seguridad alimentaria, como IFS Food y BRC. Las últimas versiones de estas normas introducen como uno de los criterios a cumplir el de implementar una verdadera cultura de seguridad.

Y ¿cómo implantar dicha cultura en tu empresa?

Para lograr una verdadera cultura de seguridad alimentaria arraigada en la empresa habrá que comenzar por trabajar la conciencia individual de todos los trabajadores, ofreciéndoles conocimiento acerca del producto que fabrican o comercializan, llegando incluso a integrar la ciencia que rodea al producto y su uso en la sociedad.

La dirección que logre fomentar en su empresa la cultura de seguridad alimentaria estará ayudando a su negocio y a sus empleados a prevenir y detectar desviaciones en cualquier proceso que afecte a la seguridad, la calidad y la legalidad de sus productos. Y cuando eso se consigue, los empleados se vuelven instintivamente conscientes de lo que deben y no deben hacer para producir productos seguros y de calidad. Esto se consigue siguiendo algunas pautas, como:

  • Manifestar el compromiso con la cultura de seguridad alimentaria.
  • Establecer objetivos claros y las metas para alcanzarlos.
  • Comunicar a todos los trabajadores la política de empresa y cualquier aspecto relacionado con la seguridad del producto.
  • Ofrecer una formación práctica y efectiva a los trabajadores.
  • Intercambiar información con los empleados, dándoles la confianza suficiente para aportar ideas y soluciones
  • Hacer partícipes a los trabajadores de la cultura de seguridad

Una cultura de seguridad alimentaria se considerará bien implantada en la empresa cuando la seguridad y la salud de los consumidores son entendidas y aceptadas como una prioridad por toda la organización.

Si estás interesado en la implantación de las normas IFS o BRC y necesitas ayuda para lograr establecer la cultura de seguridad alimentaria en tu empresa, llámanos.

¿CÓMO CONOCER LA LEGISLACIÓN EN MATERIA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA?

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Como muchos de vosotros sabréis, en las últimas semanas hemos conocido varias alertas alimentarias de cadenas de supermercado muy conocidas, una por un brote de E. coli en un queso brie procedente de Francia y otra por un brote de Salmonella spp en unas latas de pimentón dulce procedente de España.  Estas alertas ponen nuevamente el punto de mira en los controles establecidos para asegurar que los productos que llegan al consumidor sean inocuos para la salud. Según la OMS, organización Mundial de la Salud, en Europa se producen unos 23 millones de casos anuales de intoxicaciones alimentarias y en el mundo unos 600 millones.

Actualmente la cadena alimentaria es tan larga que cuando un alimento llega a nuestra mesa ha recorrido un largo camino previo, pasando por distintas empresas, muchísimas personas y traspasando incluso fronteras. Por ello es tan importante disponer de un marco común legislativo en el que todo lo que se puede o no se puede hacer esté claramente establecido y sea común a todos los países.

Desde la Unión Europea nos llegan Reglamentos, Directivas, Decisiones, Recomendaciones, Dictámenes…unos de obligado cumplimiento y otros no, y que regulan diversos aspectos dentro de la cadena del sector agroalimentario, desde ingredientes, materiales en contacto con el alimento, contaminantes, almacenamiento, transporte, conservación, comercio…. Y además, hay que añadir que cada Estado Miembro también legislará teniendo en cuenta la protección de toda la ciudadanía europea y de todos los consumidores, y aprobando para ello Decretos o Reales Decretos.

No obstante, a pesar de que una empresa cumpla con todos los requisitos legales, no existe el riesgo cero, puesto que en los procesos de producción y a lo largo de la cadena intervienen muchos factores, incluidos los humanos, y tras las últimas alertas hay algunas voces que reclaman cambios normativos que refuercen aún más los protocolos y controles en materia de seguridad alimentaria.

Actualmente existe una amplia cantidad de normativa de seguridad alimentaria que las empresas están obligadas a cumplir y que puede consultarse a través de AECOSAN, que es la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad a través de la Secretaría General de Sanidad y Consumo. La Agencia permite consultar tanto la normativa nacional como la de la Unión Europea relativa a la seguridad alimentaria, así como las notas interpretativas de esta legislación aprobadas por la Comisión Institucional de AECOSAN.

Y ¿CÓMO ASEGURA UNA EMPRESA QUE CUMPLE CON LA LEGISLACIÓN DE SEGURIDAD ALIMENTARIA?

En primer lugar, una empresa del sector agroalimentario debe saber que necesita implantar y poner en marcha programas y procedimientos de seguridad alimentaria, que tengan en cuenta todos los requisitos básicos de higiene. Y en función del tipo de empresa, el eslabón de la cadena en la que se encuentre, el tipo de producto que fabrique o comercialice y una serie de aspectos más, deberá optar además por implantar el autocontrol basado en los principios de APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos) del Codex Alimentarius y tener en cuenta todos los requisitos legales que puedan aplicarles, desde los relativos a los ingredientes, pasando por los de envases en contacto con los alimentos y sus análisis de migraciones, los de conservación, requisitos de transporte, hasta etiquetado…

Para lograr cumplir con todos los requisitos legales, desde INTEGRA, recomendamos el uso de herramientas de gestión útiles para asegurar el cumplimiento legal y que sean certificables para así demostrar al resto de la industria agroalimentaria el compromiso de tu empresa con la seguridad alimentaria.  Estas herramientas son los Sistemas de Gestión de la Seguridad Alimentaria, que además de asegurar el cumplimiento legal, aporta un valor añadido a una empresa tanto nacional como internacionalmente.  Los Sistemas de Gestión de Seguridad Alimentaria pueden implantarse en base a distintas normas que conviven hoy día en el mercado, y que son compatibles entre ellas, como son ISO 22000FSSC 22000BRC (British Retail Consortium) y/o IFS (International Food Standard).

Si su empresa necesitas saber qué legislación está obligada a cumplir o está interesada en implantar alguna norma de seguridad alimentaria, nosotros podemos ayudarle.

Imagen: vectorjuice

IFS FOOD V7 YA ESTÁ AQUÍ

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Después de mucho esperar, por fin, se ha publicado la nueva versión de la norma IFS Food, concretamente la versión 7. IFS Food es el estándar promovido por la asociación de distribuidores de Alemania, Francia e Italia y que nació de la necesidad de disponer de una norma de calidad y seguridad alimentaria común a todos los países, como consecuencia de la globalización de comercialización de productos y es una norma reconocida por la Global Food Safety Initiative (GFSI).

La nueva versión pretende ser más clara, práctica y manejable, dando más importancia al producto y los procesos de producción que a la documentación. Las empresas podrán certificarse bajo esta nueva versión a partir del 1 de marzo de 2021, aunque será posible realizar evaluaciones bajo la anterior versión IFS Food V6.1 hasta el 30 de junio de 2021, y será a partir del 1 de julio de 2021 cuando sólo se permitirán evaluaciones de acuerdo con IFS Food V7.

IFS Food v7 se estructura en 4 partes: la primera referida al protocolo de certificación, la segunda incluye los requerimientos que debe cumplir la empresa para cumplir con la norma, la tercera especifica los requerimientos exigidos a entidades certificadoras, auditores y formadores oficiales de IFS y por último, la cuarta parte habla sobre la base de datos de IFS y el uso de la aplicación informática Auditxpress.

La parte 2 es la que realmente que especifica los requisitos que debe implantar un empresa para cumplir con la norma y esta parte abarca seis áreas consideradas clave para establecer procesos que garanticen la seguridad y la calidad de los productos. Dichas áreas son:

  • Dirección y compromiso: da una gran importancia al compromiso de la dirección para apoyar la cultura de la seguridad alimentaria e implicar a los trabajadores en dicha cultura.
  • Sistema de gestión de la seguridad y la calidad de los alimentos: necesario para cumplir los requisitos legales y de seguridad alimentaria, así como las especificaciones del cliente.
  • Gestión de recursos: gestión de los recursos humanos, condiciones de trabajo y gestión de higiene para garantizar la seguridad de los productos.
  • Procesos operativos: requerimientos de producción e infraestructura para lograr productos seguros y que cumplan con las especificaciones del cliente, incluyendo la lucha contra le fraude alimenticio.
  • Mediciones, análisis y mejoras: inspecciones, validación de procesos y gestión de reclamaciones y medidas correctivas.
  • Plan de Food Defense: es necesario implementar un plan de protección de la integridad de la empresa y de los productos que fabrica.

PRINCIPALES CAMBIOS

Entre los principales cambios que introduce la nueva versión encontramos que:

  • Presenta menos de requisitos, puesto que algunos se unifican para aclarar y agilizar.
  • Pone mayor atención a la evaluación in situ, y menos a la documentación que la proporción de tiempo empleado en la parte de las salas de producción debe ser, como mínimo, sobre el 50% de la duración total de la auditoria.
  • La auditoría se convierte en una evaluación, para resaltar el enfoque de producto y proceso del IFS de acuerdo con la ISO/IEC 17065
  • El sistema de puntuación aparece mejor definido.
  • Se realizarán auditorias no anunciada cada 3 años.
  • La cultura de la seguridad alimentaria se incorpora y cobra una gran importancia, haciendo hincapié en el compromiso de la dirección para implicar a los trabajadores en dicha cultura.
  • Se incluyen nuevos requisitos para la evaluación de proveedores ofreciendo distintas modalidades de gestión y especificando que dicha evaluación debe considerar requisitos de fraude.
  • La formación se convierte en un pilar básico para conseguir un sistema eficiente, por o que todo el personal tiene que estar debidamente formado y ser capaz de evidenciar y demostrar dicha formación.
  • En relación con el requisito de trazabilidad también se incluyen pequeños cambios, como el de limitar el tiempo para realizar el ejercicio a 4 horas, y debe incluirse esa línea de tiempo en los registros.

Si tu empresa está interesada en certificarse en base a la norma IFS Food, nosotros podemos ayudarte.

IFS GLOBAL MARKETS PARA ALCANZAR IFS FOOD

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La seguridad alimentaria es, hoy día, una exigencia a nivel global tanto de la propia industria como del consumidor, y las certificaciones en esta materia son fundamentales para la mayoría de las empresas alimentarias que quieren posicionarse en el mercado y abrirse puertas.

Obtener una certificación en seguridad alimentaria supone a la empresa tener una garantía, otorgada por un organismo independiente, y que asegura a los potenciales clientes que el proceso de producción y/o el producto en cuestión cumple con los requisitos normativos que exigen las diferentes organizaciones o países.

Todos conocemos las normas más importantes en materia de seguridad alimentaria, como IFS, BRC, ISO 22000, pero también somos conscientes de las exigencias de dichas normas, que en ocasiones son difíciles de afrontar por pequeñas empresas del sector. Pues bien, IFS ha pensado en ellas y ha creado el programa IFS Global Markets, cuyo objetivo es que las pymes puedan establecer un protocolo que les conduzca gradualmente al proceso de mejora continua de su sistema de gestión de seguridad alimentaria y cuyo fin último será alcanzar la certificación en IFS Food.

El programa de certificación se basa en los protocolos de GFSI Global Markets, que incluyen una lista de requisitos a cumplir durante el proceso de certificación,  que será más o menos largo dependiendo del punto de partida elegido por la PYME.

Y ¿Cuál es el proceso a seguir?

La empresa u organización que esté interesada en seguir la agenda que marca IFS Global Markets-Food para llegar al cumplimiento de los estándares de IFS de una forma gradual, debería llevar a cabo en primer lugar una autoevaluación con respecto al listado de requisitos del Nivel Básico y /o Medio para decidir el nivel de entrada al programa. Dichos requisitos pueden consultarse gratuitamente en la web de IFS.

La autoevaluación debe ser realizada por la propia empresa y puede llevarla a cabo con el apoyo de algún consultor/asesor calificado e independientes.

La autoevaluación o pre-evaluación de los requisitos de la Lista de Verificación del Nivel Básico e Intermedio es un paso voluntario cuyo objetivo es que la empresa pueda llevar a cabo su propio proceso de análisis de carencias que le permitirá definir y poner en marcha un plan de acción para su mejora.

La duración de la evaluación va a depender de una serie de factores como:

  • El tamaño de la empresa
  • El alcance de la evaluación
  • El número de trabajadores

Y se debe tener en cuenta, que el estándar establece que se deberá utilizar 2/3 de la duración de la evaluación, como mínimo, en el área de producción de la empresa.

Una vez obtenidos los resultados de la autoevaluación, la empresa podrá decidir en qué nivel accede al proceso de certificación y esto dependerá en gran medida de la adecuación y desarrollo tanto de la infraestructura como de los procesos implantados de gestión de la seguridad alimentaria. Por tanto, para llegar al objetivo final, que es la certificación IFS food, hay que cumplir con los requisitos de las dos primeras etapas o niveles, que son:

  1. NIVEL BÁSICOse centra en:
  • Sistemas de gestión de la seguridad o inocuidad alimentaria: liberación del producto, trazabilidad, gestión de incidentes, control de productos no conformes y acciones correctivas.
  • Buenas prácticas de fabricación: higiene del personal, medio ambiente, limpieza y desinfección, control de la contaminación del producto, control de plagas, control de la calidad de agua.
  • Control de peligros alimentarios: general, específico y control de alérgenos.

2. NIVEL INTERMEDIO

  • Sistema de gestión de la seguridad alimentaria: responsabilidad de la dirección, requisitos de la documentación general, procedimientos, gestión de reclamaciones, control de medidas y vigilancia de los equipos, análisis del producto, compras, homologación de proveedor, realización de la vigilancia, formación.
  • Buenas prácticas de fabricación: instalaciones y mantenimiento de equipos, instalaciones del personal, gestión de residuos, almacenamiento y transporte.
  • Control de peligros alimentarios: APPCC y Food Defense

3. CERTIFICACIÓN IFS Food:

Llegados a este punto ya sólo quedará solicitar la certificación IFS FOOD en un periodo de tiempo definido. En esta fase la empresa se servirá del informe de evaluación detallado que recibirá y que resumirá el potencial de mejora de la empresa en cuestión. Además irá acompañado de un plan de medidas específicas para alcanzar los objetivos, con el fin último de pedir la certificación IFS FOOD en un periodo de tiempo definido.

IFS Global Markets-Food es una gran oportunidad para las PYMES que no están seguras de poder alcanzar la certificación IFS actualmente, pero que creen que pueden lograrla de una manera gradual. Si estás interesado no dudes en contactar con nosotros.

ISO 22000 EN PERIODO DE TRANSICIÓN

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El COVID 19 está afectando a nuestras vidas en un grado que hace unos meses no habríamos ni imaginado, afectando a nuestro modo de vida, a nuestro modo de relacionarlos, a la actividad económica de nuestro país y del mundo y sin duda, también nos está afectando a nosotros mismos. Pues bien, el sector de las certificaciones no iba a ser menos, y como hemos mencionado en alguna ocasión, otra consecuencia del COVID 19 ha sido la ampliación del periodo de transición de las normas ISO que actualmente están en proceso de migración de las antiguas versiones a las nuevas. Concretamente, el Foro Internacional de Acreditación (IAF, International Accreditation Forum) decidió ampliar 6 meses los periodos de transición establecidos inicialmente para la migración a las nuevas versiones de normas ISO 45001, ISO 22000 e ISO 50001.

En el caso de ISO 22000, de sistema de gestión de inocuidad de los alimentos, la transición de la versión de 2005 a la de 2018 se ha ampliado hasta el 1 de diciembre de 2021 puesto que la fecha prevista para que las empresas ya hubieran migrado sus sistemas de gestión era hasta el 1 de junio de 2021.

Objetivo de ISO 22000

La norma  ISO 22000:2018 Sistemas de gestión de la inocuidad de los alimentos, establece los requisitos para implantar y desarrollar un sistema de gestión de seguridad alimentaria que sea eficaz a lo largo de toda la cadena alimentaria. Su objetivo es conseguir que todas las fases de proceso entorno a la fabricación de un alimento sean seguras y que el rendimiento de las empresas mejore al tiempo que logra la confianza del consumidor.

Esta norma se puede implantar en cualquier organización perteneciente a la cadena alimentaria, con el objetivo de garantizar que no haya eslabones débiles en la cadena de suministro de alimentos.  Por ello, ISO 22000 se puede aplicar en empresas muy diversas como: en productores de pienso y de alimento para animales, agricultores y recolectores de animales y plantas silvestres, productores de ingredientes, fabricantes de alimentos, distribuidores, servicios de restauración, transporte e incluso proveedores de productos de embalajes o equipos y/o productos de limpieza…entre otros.

Y los requerimientos que esta norma exige son distintos en función del sector al que pertenezca una empresa, puesto que los riesgos pueden ser muy diferentes de unas empresas a otras.

¿Qué aporta ISO 22000 a tu empresa?

Un sistema de gestión de la inocuidad de los alimentos implantado según la norma ISO 22000  permitirá a las empresas identificar, prevenir y reducir los riesgos, consiguiendo un sistema de seguridad alimentaria más eficaz, que garantice la cadena de suministro basándose en los principios de los Sistemas de Gestión de la calidad y manteniendo los principios de APPCC.

La última versión de esta norma fue publicada en 2018 y presenta la estructura de alto nivel ya conocida en normas como  ISO 9001, 14001 45001 y cuyos apartados son: Contexto de la organización, Liderazgo, Planificación, Apoyo, Operación, Evaluación del desempeño y Mejora.

Entre otros cambios, la nueva ISO 22000 viene a reforzar el enfoque basado en riesgos, haciendo más hincapié en minimizarlos a lo largo de todos los eslabones de la cadena alimentaria que puedan generar un peligro en los alimentos, ya sea de manera directa o incluso indirecta. Por tanto, la norma sienta las bases para ayudar a identificar, prevenir y reducir los riesgos, consiguiendo sistemas de gestión de la seguridad alimentaria más eficientes y una empresa más competitiva.

La empresa se hará más competitiva gracias al fortalecimiento de la imagen de su producto, a la seguridad y confianza que ofrece al cliente, al consumidor final, y gracias al compromiso con el cumplimiento de los requisitos reglamentarios que le son de aplicación.

Si necesitas asesoramiento durante la migración de tu Sistema a la nueva versión de la norma ISO 22000 o necesitas implantarlo desde cero no dudes en contactar con nosotros.

Imagen: freepik

DESCUBRE QUÉ NORMA ISO NECESITA TU EMPRESA

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Antes de comenzar a analizar qué norma ISO vas a implantar en tu empresa debes conocer de dónde vienen estas famosas normas, ¿no crees?

ISO son las siglas de Internacional Organization for Standardization, es decir, que es la Organización Internacional de Normalización, entre cuyas actividades destaca la elaboración de normas técnicas internacionales, pero también la elaboración de informes técnicos, especificaciones técnicas, guías…

¿QUÉ ES UNA NORMA?

Entendemos norma como una Ley o una regla o conjunto de reglas que establecen unas pautas a cumplir para realizar correctamente algo, regulando así los comportamientos. Las normas además deben estar aprobadas por un Organismo de Normalización reconocido, por lo que están reconocidas por todos y pueden ser tanto nacionales como internacionales.

¿QUÉ SON LAS NORMAS ISO?

Las normas ISO son un conjunto de normas voluntarias cuya finalidad es la mejora continua de  la gestión de una empresa en sus distintos ámbitos y que a pesar de ser voluntarias han ido ganando cada vez más reconocimiento gracias a la globalización, ya que dichas normas favorecen que los intercambios comerciales entre países sean cada vez más fáciles, transparentes y justos.  Las normas ISO son herramientas que ayudan a las empresas a mejorar la gestión en un ámbito concreto como calidad, medio ambiente, seguridad, energía, riesgos… y esto a su vez las ayudará a posicionarse mejor en el mercado, dar un mejor servicio o producto, diferenciarse de la competencia y demostrar innovación y liderazgo.

Y gracias a los útimos informes ISO Survey of Certifications , referente mundial en certificaciones de sistemas de gestión conforme a normas internacionales ISO, hemos podido comprobar que las empresas españolas están creciendo y optan cada vez más por este tipo de normas, escalando posiciones tanto a nivel mundial como a nivel europeo, en la práctica totalidad de certificaciones posibles.

En datos globales, las empresas españolas figuran entre las diez primeras posiciones mundiales en las certificaciones consideradas más importantes, como calidad, gestión ambiental, antisoborno, seguridad de la información, seguridad alimentaria, gestión de la energía o calidad de servicios de TI, entre otras. Y España se sitúa como tercer país de Europa y del mundo por centros certificados en Sistemas de Gestión Ambiental ISO 14001 y Gestión antisoborno ISO 37001.

¿QUIÉN CERTIFICA LAS NORMAS ISO?

Una empresa que quiera certificar su Sistema de Gestión en base a alguna de las normas ISO deberá contar con una Entidad de Certificación, acreditada por ENAC, que se encargará de auditar el sistema de gestión, evaluando si cumple con todos los requisitos de la norma y si está correctamente implantado en la empresa.

Existen distintas entidades certificadoras acreditadas en nuestro país y  el único organismo con potestad para otorgar acreditaciones en España es la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) declarada, según el Real Decreto 1715 de 2010 del estado español, y en cumplimiento de lo establecido en el Reglamento Europeo (CE) n.º 765/2008. Las acreditaciones otorgadas a una Entidad de Certificación se hacen por sectores de actividad, con lo que es fundamental que la empresa, a la hora de elegir con quién certificarse, previamente se asegure de que la entidad elegida está acreditada para la actividad a la que se dedica

NORMAS ISO MÁS CERTIFICADAS

En base a los resultados del informe comentado anteriormente y que fue publicado a finales de 2019, las normas ISO más certificadas en España son:

  •  ISO 9001. Es sin duda la norma de gestión de calidad más demandada por las empresas y la más extendida en el mundo. Una empresa que implanta un Sistema de Gestión de la Calidad obtiene grandes resultados en cuanto a mejora de procesos, ahorro de costes, posicionamiento… Las empresas españolas parecen tenerlo claro y España es el tercer país de Europa en número de empresas certificadas, con cerca de 60.000 centros de trabajo certificados conforme a esta norma.
  • ISO 14001. Esta norma establece los requisitos para implantar un Sistema de Gestión Ambiental en una empresa que le permitirá gestionar el equilibrio entre la reducción del impacto ambiental y el mantenimiento de la rentabilidad, utilizando para ello una gestión más eficiente de los recursos y de sus procesos. Las empresas españolas están bastante concienciadas en este sentido y son conscientes de que hoy día no se puede trabajar sin tener en cuenta los aspectos ambientales asociados a los procesos.  En España hay más de 28.000 centros de trabajo certificados conforme a ISO 14001.
  • ISO 50001. Su objetivo fundamental es buscar la eficiencia en la gestión energética, consiguiendo un equilibrio entre evitar el daño al medio ambiente a que generan los consumos energéticos y las emisiones de gases, disminuir costes (con ahorros de hasta el 30%) y garantizar en todo momento la calidad de los servicios y productos que se ofrecen. España dispone de más de 3.000 centros certificados.
  •  ISO 27001.  Aquellas empresas que se certifican en ISO 27001 pueden demostrar a sus clientes que gestiona adecuadamente la seguridad de la información que maneja, que cumple con la normativa vigente y además que está disminuyendo los riesgos de fraude, y de pérdida o filtración de información. España cuenta con cerca de 2000 centros certificados.
  • ISO 22000. Esta norma establece los requisitos para implantar y desarrollar un sistema de gestión de seguridad alimentaria que sea eficaz a lo largo de toda la cadena alimentaria y que asegure la inocuidad de los alimentos. Es una norma que día a día va cobrando más importancia pero que cuenta con la competencia de otros estándares normativos.  Aun así, España cuenta con cerca de 800 centros certificados según esta norma.
  • ISO 45001. Su objetivo es lograr que la empresa gestione la seguridad y salud en el trabajo yendo un paso por delante del mero cumplimiento de la legislación aplicable, consiguiendo un valor añadido, demostrando un claro compromiso con la prevención y la seguridad de sus trabajadores, y mejorando la imagen de cara a la sociedad. Implantar esta norma permitirá a la empresa minimizar al máximo los riesgos laborales, reduciendo el número de accidentes y los problemas de salud laboral, lo que a su vez se traducirá en una mayor productividad. Hay aproximadamente 700 centros de trabajo certificados en España.

Si ya tienes claro que norma necesita implantar tu empresa o necesitas más información para decidirte no dudes en contactar con nosotros pues disponemos de una amplia experiencia en todas ellas.