PLAN FOOD DEFENCE, INDISPENSABLE PARA EXPORTAR A EEUU

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Los productos agroalimentarios producidos en Europa y exportados a los Estados Unidos están obligados a disponer de plan o protocolo de FOOD DEFENSE, para englobar las actividades asociadas con la protección del suministro nacional de alimentos contra actos intencionados o deliberados de contaminación o alteración de los mismos. Esta obligación se impuso tras el atentado a la Torres Gemelas, y es requisito indispensable.

El servicio de Seguridad Alimentaria e Inspección del USDA (Department of Agriculture) define “FOOD DEFENSE” como la protección de los productos alimentarios contra el adulterado intencionado por agentes biológicos, químicos, físicos o radioactivos.

Una empresa que lo implanta establecerá una estrategia para proteger la cadena de producción alimentaria de cualquier intención de adulterar, ya sea biológica, física o químicamente su producto, evitando que pudiera llegar al consumidor final.  Y es más importante de lo que parece puesto que un ataque intencionado puede venir tanto desde el interior (propio personal) como desde el exterior, con la clara intención del sabotaje a la empresa o a la población a través de la empresa (terrorismo).

El objetivo del protocolo Food Defense  será lograr la identificación, el control y la vigilancia de los posibles focos de contaminación intencionada que pueden afectar a los productos alimentarios para poder establecer e implantar las medidas preventivas necesarias que garanticen el control y la reducción de los focos identificados.

Actualmente Food Defense es un requisito de obligado cumplimiento recogido dentro de normas internacionales de seguridad alimentaria, como son las normas BRC, IFS e ISO 22000, y de obligado cumplimiento por parte de la FDA (US Food and Drug Administration).

Por ultimo es importante dejar constancia de que Food Defense es una herramienta que permite controlar los posibles peligros desde la prevención y/o la respuesta rápida ante una situación de emergencia en materia de seguridad alimentaria.

¿Quieres implantar alguna de las normas de seguridad alimentaria que incluyen Food Defense o bien cumplir directamente con este protocolo? Nos encontramos a tu disposición para asesorarte sin ningún tipo de compromiso. Contacta con Integra.

Foto: stevepb

LA VERSIÓN 8 DE LA NORMA BRC TRAE CAMBIOS. CONÓCELOS

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La norma BRC Global Standard for Food Safety, de seguridad alimentaria, fue desarrollada para ayudar a las empresas a garantizar el máximo nivel de protección al consumidor y asegurar el cumplimiento de los requisitos legales aplicables a los productos alimentarios que suministran.

Con esta norma se evalúa la capacidad de los proveedores y distribuidores para garantizar la seguridad de los alimentos que ofrecen al consumidor. Y… ¿cómo lo hace? Pues estableciendo una serie de requisitos, coherentes con las normas de seguridad alimentaria y las buenas prácticas de fabricación, y audita periódicamente el cumplimiento de estos por parte de las empresas.

Los constantes cambios y problemas a los que se enfrenta la industria alimentaria exige normativas cada vez más específicas, y el British Retail Consortium a querido dar respuesta una vez más a dichos cambios con la publicación de una nueva versión de la norma BRC Food, concretamente la versión 8.

¿Qué cambios introduce esta versión?

  • Fomentar el compromiso de la Dirección, a través del desarrollo de la cultura de seguridad de los productos dentro de la empresa
  • Ampliar los requisitos para la vigilancia ambiental
  • Alentar a los sitios a seguir desarrollando sistemas de seguridad y defensa alimentaria 
  • Amplía la frecuencia para la revisión y actualización de la evaluación de riesgos de las materias primas, será al menos cada 3 años.
  • Aclara los requisitos para las zonas de riesgo de producción de alto riesgo, alto cuidado y ambiente de alta asistencia
  • Añade mayor claridad para los sitios que fabrican alimentos para mascotas 
  • Establece la obligación de planificar 4 auditorías internas a lo largo del año.

El periodo de transición que se ha fijado para aquellas empresas que ya están certificadas bajo la versión anterior es de 6 meses, y por tanto para febrero de 2019 todas las empresas estarán ya auditadas bajo los requisitos de la versión 8.

Si necesita asesoramiento para adaptarse contacte con nosotros.

Foto: freepik

IFS LOGISTICS, LA NORMA PARA LAS EMPRESAS DE TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO

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IFS Logistics es una norma pensada para las empresas de transporte, distribución, carga y descarga, y almacenamiento de productos tanto alimentarios como no alimentarios, y cuyo objetivo principal es garantizar la transparencia a lo largo de la cadena de suministro, uniendo para ello comercio e industria a través de las certificaciones.

Este sistema de certificación es una gran opción para aquellas empresas de logística cuyo objetivo sea trabajar con grandes superficies o distribuidoras, puesto que la obtención del certificado de IFS Logistics da acceso a una base de datos de empresas certificadas pertenecientes a toda la cadena de producción y distribución, y que podrán contactar entre ellas.

Además, la propia norma exige a las empresas certificadas que sus proveedores logísticos también lo estén o que se ajusten a sus requisitos, con el objetivo de que se mantenga la transparencia de los procesos y asegurando la calidad y seguridad de los productos. Por esto, cada día son más las empresas que exigen estos requisitos a sus proveedores.

Los requisitos de la norma IFS Logistics se divide en 6 capítulos:

  • Responsabilidad de la dirección
  • Sistema de gestión de la calidad y seguridad del producto
  • Gestión de los Recursos
  • Realización del servicio
  • Medidas, análisis y mejoras
  • Plan de Defensa del productos/Alimentos e inspecciones externas

La certificación IFS puede suponer para su empresa una gran ventaja competitiva, mejorando la satisfacción del cliente, el uso de los recursos y logrando ampliar el mercado al hacerse visible para el resto de las empresas certificadas.

Foto: kjpargeter

IFS GLOBAL MARKETS-FOOD MARCA EL CAMINO HACIA LA CERTIFICACIÓN IFS

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La empresa u organización que esté interesada en seguir la agenda que marca IFS Global Markets-Food para llegar al cumplimiento de los estándares de IFS de una forma gradual, debería llevar a cabo en primer lugar una autoevaluación con respecto al listado de requisitos del Nivel Básico y /o Medio para decidir el nivel de entrada al programa. Dichos requisitos pueden consultarse gratuitamente en la web de IFS.

La autoevaluación debe ser realizada por la propia empresa y puede llevarla a cabo con el apoyo de algún consultor/asesor calificado e independientes.

La autoevaluación o pre-evaluación de los requisitos de la Lista de Verificación del Nivel Básico e Intermedio es un paso voluntario cuyo objetivo es que la empresa pueda llevar a cabo su propio proceso de análisis de carencias que le permitirá definir y poner en marcha un plan de acción para su mejora.

La duración de la evaluación va a depender de una serie de factores como:

  • El tamaño de la empresa
  • El alcance de la evaluación
  • El número de trabajadores

Y se debe tener en cuenta, que el estándar establece que se deberá utilizar 2/3 de la duración de la evaluación, como mínimo, en el área de producción de la empresa.

Una vez obtenidos los resultados de la autoevaluación, la empresa podrá decidir en qué nivel accede al proceso de certificación y esto dependerá en gran medida de la adecuación y desarrollo tanto de la infraestructura como de los procesos implantados de gestión de la seguridad alimentaria. Por tanto, para llegar al objetivo final, que es la certificación IFS food, hay que cumplir con los requisitos de las dos primeras etapas o niveles, que son:

  1. NIVEL BÁSICO: se centra en:
  • Sistemas de gestión de la seguridad o inocuidad alimentaria: liberación del producto, trazabilidad, gestión de incidentes, control de productos no conformes y acciones correctivas.
  • Buenas prácticas de fabricación:Higiene del personal, medio ambiente, limpieza y desinfección, control de la contaminación del producto, control de plagas, control de la calidad de agua.
  • Control de peligros alimentarios:general, específico y control de alérgenos.
  1. NIVEL INTERMEDIO: en el que se evaluará:
  • Sistema de gestión de la seguridad alimentaria:Responsabilidad de la dirección, requisitos de la documentación general, procedimientos, gestión de reclamaciones, control de medidas y vigilancia de los equipos, análisis del producto, compras, homologación de proveedor, realización de la vigilancia, formación.
  • Buenas prácticas de fabricación:Instalaciones y mantenimiento de equipos, instalaciones del personal, gestión de residuos, almacenamiento y transporte.
  • Control de peligros alimentarios:APPCC y Food Defense

IFS Global Markets-Food es una gran oportunidad para las PYMES que no están seguras de poder alcanzar la certificación IFS actualmente, pero que creen que pueden lograrla de una manera gradual. Si está interesado no dude en contactar con nosotros.

FOTO: freepik

¿CONOCE LA NORMA IFS GLOBAL MARKET-FOOD? UNA GRAN OPCIÓN PARA LAS PYMES

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IFS Global Markets-Food es una herramienta desarrollada para ayudar, a pequeñas y medianas empresas de la industria alimentaria, a implantar un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria que le permita llegar al cumplimiento de los estándares de IFS de una forma gradual y dentro de un periodo de tiempo definido, que suele ser de 3 años.

Está especialmente pensada, para aquellas pymes a las que aún les falta algo de desarrollo, ya sea en sus procesos de seguridad alimentaria o en su infraestructura, para poder llegar a cumplir con las exigencias de la norma IFS.  IFS Global Markets-Food supone, por tanto, un primer paso y el apoyo necesario para logar una certificación IFS Food, que aportará a la empresa una ventaja competitiva en el mercado.

¿Cómo puede una empresa certificarse en IFS Global Markets-Food?

El proceso de certificación en IFS Global Markets-Food consta de 3 o 4 fases en función del punto de partida que elija la empresa y que dependerá de varios factores. Las fases serían:

  1. AUTOEVALUACIÓN: este primer paso, consiste en realizar un pre-auditoría en la que se evalúa el cumplimiento de ciertos requisitos y que permitirá a la empresa decidir en qué nivel accede al proceso de certificación, nivel básico o intermedio. Esto dependerá en gran medida de la adecuación y desarrollo tanto de la infraestructura como de los procesos implantados de gestión de la seguridad alimentaria.
  2. NIVEL BÁSICO: se centra en:
  • Sistemas de gestión de la seguridad o inocuidad alimentaria: liberación del producto, trazabilidad, gestión de incidentes, control de productos no conformes y acciones correctivas.
  • Buenas prácticas de fabricación:Higiene del personal, medio ambiente, limpieza y desinfección, control de la contaminación del producto, control de plagas, control de la calidad de agua.
  • Control de peligros alimentarios:general, específico y control de alérgenos.
  1. NIVEL INTERMEDIO: en el que se evaluará:
  • Sistema de gestión de la seguridad alimentaria:Responsabilidad de la dirección, requisitos de la documentación general, procedimientos, gestión de reclamaciones, control de medidas y vigilancia de los equipos, análisis del producto, compras, homologación de proveedor, realización de la vigilancia, formación.
  • Buenas prácticas de fabricación:Instalaciones y mantenimiento de equipos, instalaciones del personal, gestión de residuos, almacenamiento y transporte.
  • Control de peligros alimentarios:APPCC y Food Defense.
  1. CERTIFICACIÓN IFS FOODSería el objetivo final de todo este proceso, conseguir la certificación IFS.

Si su empresa tiene como objetivo la certificación según los estándares de la norma IFS-Food pero cree que aún no está preparada o necesita cambios en la infraestructura para lograrla, la norma IFS Global Markets-Food puede ser su oportunidad. No la desaproveche, contacte con nosotros sin compromiso.

FOTO: Stevepb

¿CONSUMES FRUTA CORTADA?

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Ha llegado el verano y con él la fruta típica de esta estación, sandías, melones, melocotones, albaricoques…

Cada vez, es más frecuente encontrar en los mercados fruta cortada (envasada o no) y además con una buena acogida por parte del consumidor, que cree que comprar sandías o melones por piezas enteras puede ser demasiada cantidad o que perecerá antes. Pues bien, expertos en seguridad alimentaria están advirtiendo de los posibles peligros que pueden entrañar este tipo de fruta cortada si no se manipula y conserva de manera adecuada.

Sabemos, que hoy día los controles sanitarios sobre los alimentos son mucho más restrictivos, y que la venta de fruta cortada está regulada y contemplada en la legislación. Pero, debemos tener en cuenta, especialmente con frutas como la sandía o el melón que no son frutas ácidas que les hace más resistentes a las bacterias sino que su protección viene dada por las gruesas cortezas que tienen y que hacen que las bacterias no lleguen al interior. Este tipo de frutas, una vez abiertas, pierden esa protección y si además no se mantienen en condiciones de refrigeración adecuadas para no romper la cadena de frío, pueden convertirse en caldo de cultivo para las bacterias.

Hay que prestar también especial atención a las condiciones higiénicas y de conservación de la fruta cortada y envasada en pequeñas bandejas con papel film o la que se vende metida en vasos de plástico. Por tanto, se hace fundamental exigir a los establecimientos que venden estos tipos de productos unas condiciones higiénicas y de manipulación muy escrupulosas.

 La industria alimentaria controla cada vez más sus procesos, implantando normas o estándares internacionales de seguridad alimentaria como ISO 22000 , IFS o BRC. Si todas las empresas y establecimientos siguen unas correctas prácticas higiénicas, siguiendo la legislación sanitaria vigente, el consumo de fruta partida no debería entrañar un riesgo para la salud. Aunque sí es cierto, que algunos establecimientos deberían plantearse no romper la cadena de frío de este tipo de alimentos para evitar los riesgos.

Foto: freepik

 

 

YA TENEMOS NUEVA VERSIÓN DE LA ISO 22000

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La Organización Internacional de Normalización publicó el pasado 19 de junio la nueva versión de la Norma ISO 22000:2018 Sistemas de gestión de la inocuidad de los alimentos, que establece los requisitos para implantar y desarrollar un sistema de gestión de seguridad alimentaria que sea eficaz a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Esta norma, a igual que ha ocurrido con las ISO 9001, 14001 y 45001, también adopta la estructura de alto nivel, incluyendo los siguientes apartados:

  • Contexto de la organización
  • Liderazgo
  • Planificación
  • Apoyo
  • Operación
  • Evaluación del desempeño
  • Mejora

 

Entre otros cambios, la nueva ISO 22000 viene a reforzar el enfoque basado en riesgos, haciendo más hincapié en minimizarlos a lo largo de todos los eslabones de la cadena alimentaria que puedan generar un peligro en los alimentos, ya sea de manera directa o incluso indirecta. Por tanto, la norma sienta las bases para ayudar a identificar, prevenir y reducir los riesgos, consiguiendo sistemas de gestión de la seguridad alimentaria más eficientes.

La ISO 22000:2018 persigue garantizar la cadena de suministro basándose en los principios de los Sistemas de Gestión Integrados y manteniendo los principios de APPCC.

Las organizaciones certificadas conforme a ISO 22000: 2005 tendrán un plazo de tres años para adaptarse a la nueva versión de la norma.

Si no eres de los que dejan las cosas para última hora y necesitas más información contacta con nosotros. INTEGRA

 Foto: freepik

La seguridad alimentaria y el sector agrícola

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Actualmente, existen nuevas tendencias de consumo cada vez más responsables y saludables, encaminadas principalmente al consumo de productos poco procesados. El consumidor está más informado cada día y se preocupa por adquirir alimentos cada vez más naturales y libres de los contaminantes que puedan suponer un riesgo para la salud.

Esto ha hecho que la agricultura esté encontrando en las certificaciones de seguridad alimentaria un valor añadido a sus productos, puesto que se le empieza a exigir que su sistema de producción sea capaz de asegurar la inocuidad de los alimentos.

Disponer de un certificado de seguridad alimentaria reconocido a nivel nacional e internacional, permitirá a la empresa posicionarse en el mercado con un producto considerado más seguro, ya que la certificación garantizará que el proceso de producción que siguen cumple con los requisitos establecidos por normas de referencia en seguridad alimentaria.  La organización dispondrá, por tanto, de un sistema de gestión que le ayudará a controlar y reducir los riesgos en la seguridad de los alimentos.

Según el país en el que se quiera comercializar un producto o las grandes superficies con las que se quiera trabajar, las certificaciones exigidas variarán, y podrán ser BRC, IFS, ISO 22000, FSSC 22000…

Pero no sólo el sector agrícola puede optar a dichas certificaciones, sino todas las organizaciones de la cadena alimentaria, desde ganadería hasta los servicios de alimentación, pasando por el procesamiento, transporte, almacenamiento, envasado y venta al por menor.

Si estás interesado en las normas de Seguridad Alimentaria contacta con INTEGRA.

Foto: Integra

¿CÓMO GESTIONAR EL FRAUDE ALIMENTARIO? LA VERSIÓN 6.1 DE LA NORMA IFS-FOOD INDICA EL CAMINO

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En noviembre de 2017 se publicó la versión modificada de IFS Food 6, concretamente la versión 6.1, que entrará en vigor a partir de del 1 de julio de 2018.  Esta modificación surgió principalmente de la necesidad de abordar lo referente al fraude alimentario, que es sin duda el cambio más importante que introduce.

Desde que surgió hace años la crisis generada por la carne de caballo o más recientemente la polémica sobre el atún tintado con remolacha, la desconfianza por parte del consumidor ha ido creciendo, puesto que la percepción de tener cada vez alimentos más seguros se ha ido tornando en desconfianza al comprobar que también existe fraude dentro del sector de la alimentación.

Y ¿qué es el fraude alimentario? Pues bien, se puede explicar de una manera sencilla como la puesta en el mercado de alimentos con una intención clara de engañar al consumidor y lucrarse con ello. Y el fraude se puede materializar de distintas formas: falseando los ingredientes, dando información falsa en el etiquetado, cometiendo fraude contra el estado de conservación, o sobre la calidad del producto…

Pero, ¿Qué nuevos requisitos debe cumplir mi empresa en relación al Fraude Alimentario?

La versión 6.1 de la norma IFS-FOOD introduce el cambio en la parte de Requisitos de auditoría, concretamente creando el epígrafe 4.21 Fraude alimentario, que consta de 3 nuevos requisitos cuyo objetivo es gestionar el fraude.

La empresa deberá implantar un sistema de gestión del fraude alimentario que esté documentado y que se establezca en base a los tres requisitos siguientes:

  1. Evaluación documentada de la vulnerabilidad ante el Fraude alimentario: dicha evaluación se realizará tanto sobre las materias primas, ingredientes, envases como sobre los procesos subcontratados, para poder determinar el riesgo de fraude en relación con cada uno de ellos. Por ejemplo el riesgo puede venir por sustitución, etiquetado erróneo, adulteración o falsificación.
  2. Desarrollo e implantación de un Plan de Mitigación del fraude que permita controlar cualquier riesgo que se haya identificado durante la evaluación de la vulnerabilidad, y además estableciendo métodos eficaces de control y vigilancia.
  3. Revisión de la evaluación de la vulnerabilidad siempre que se detecte que ha aumentado el riesgo, o al menos una vez al año, y revisando posteriormente el Plan de Mitigación si fuera necesario.

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¿Conoces la Norma de Seguridad Alimentaria BRC?

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La norma BRC Global Standard for Food Safety, de seguridad alimentaria, fue desarrollada para ayudar a las empresas a garantizar el máximo nivel de protección al consumidor y asegurar el cumplimiento de los requisitos legales aplicables a los productos alimentarios que suministran.

Esta norma nació en el Reino Unido pero tiene un gran reconocimiento a nivel mundial, puesto que asegura la capacidad de los proveedores y distribuidores para garantizar la seguridad de los alimentos que ofrecen al consumidor. Y… ¿cómo lo hace? Pues estableciendo una serie de requisitos, coherentes con las normas de seguridad alimentaria y las buenas prácticas de fabricación, y auditando periódicamente el cumplimiento de estos por parte de las empresas.

Existen algunas empresas a las que sí se les exige que estén certificadas en BRC, como es el caso de  proveedores de productos de marcas blancas para grandes superficies.

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Y ¿qué ventajas puede aportar la certificación BRC a mi empresa?

  • Mejora de su Sistema de Gestión de seguridad alimentaria.
  • Reconocimiento
  • Acceso a mercados donde esta norma es exigida, por ejemplo, para trabajar con algunas grandes superficies.
  • Garantía de inocuidad alimentaria.
  • Establece que el Plan de Seguridad alimentaria debe basarse en el sistema de APPCC (de análisis de peligros y puntos de control crítico), basado a su vez en los 7 principios enunciados en el documento del Codex Alimentarius y que probablemente ya tenga implantado en su empresa.
  • Facilita el control de las distintas etapas del proceso de elaboración de productos.

En definitiva, con el Sistema de Gestión de Seguridad Alimentaria basado en la norma BRC su empresa conseguirá aumentar el nivel de confianza en la calidad y seguridad de sus productos.

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