IFS FOOD AL ALCANCE DE LA PEQUEÑA EMPRESA

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Existe la creencia de que las empresas pequeñas del sector alimentario tienen más dificultades para implantar un sistema de gestión de calidad y de seguridad alimentaria que pueda certificarse según la norma IFS FOOD ,y por tanto parece que tienen menos opciones para optar a oportunidades de negocio con las cadenas de suministro. Es por ello, que IFS desarrolló un estándar voluntario para este tipo de organizaciones llamado IFS Global Markets –Food, que les permite suministrar productos seguros y de calidad a nivel local a las cadenas de distribución y certificarse paso paso, de una manera progresiva hasta lograr la implantación y certificación final de IFS FOOD.

Pero desde nuestra experiencia, podemos decir que una pequeña empresa que cuide al máximo la calidad y seguridad de su producto, y que trabaje con eficacia, no tiene por qué tener problemas con la certificación sino al contrario, porque sus procesos serán más sencillos y las personas que intervienen en ellos serán pocas en número.

Cada día, es más frecuente, que las grandes cadenas de supermercado busquen empresas pequeñas de proximidad que puedan ofrecerles un producto de calidad con la seguridad alimentaria que ellos exigen, y por ello piden a sus potenciales proveedores que se certifiquen en IFS Food, y aunque la opción de IFS Global Markets pueda resultar a priori interesante, una pequeña empresa también puede lograr directamente la certificación en IFS Food. Un claro ejemplo de esto, es una pequeña empresa familiar, AVIGUARDAL, comprometida con la calidad y seguridad de sus huevos frescos ecológicos, y que, con su compromiso y nuestro asesoramiento, ha logrado recientemente certificarse en IFS Food, viendo ampliadas así sus oportunidades de negocio.   

Y ¿Cómo puede una pyme conseguirlo?

Para que una empresa pequeña logre certificarse en IFS Food, se requiere un compromiso en firme por parte de la dirección de la organización, y dicho compromiso será uno de los pilares principales que marcarán su éxito o fracaso. Es por ello por lo que la norma comienza dejando claros los deberes de la alta dirección a la hora de implantar el protocolo IFS.

La actitud de liderazgo de la dirección será fundamental para que se alcancen los objetivos marcados por la organización, por lo que será imprescindible su implicación para mantener un ambiente de trabajo en el que el personal se vea totalmente involucrado en la consecución del propósito de la organización, sintiendo cómo tanto el personal como la dirección trabajan a una.  Los resultados de un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria no llegan de manera inmediata, sino que se va viendo un progreso, poco a poco se van notando los efectos y beneficios que aporta a la empresa. Por ello, es muy importante que el compromiso y el esfuerzo de toda la estructura organizativa de la empresa sea continuo, y todos deberán ser conscientes de la importancia de su trabajo, de cumplir con sus responsabilidades. El compromiso de la dirección y contar con un equipo de trabajo formado y comprometido serán los pilares sobre los que se podrá implementar un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria que pueda optar a la certificación IFS food.

Y ¿QUÉ BENEFICIOS OBTENDRÁ TU EMPRESA?

La certificación IFS demostrará a los clientes el claro compromiso de la empresa por la excelencia en calidad y la seguridad alimentaria. Y, además, aportará otros beneficios como:

  • Posicionamiento en el mercado frente a la competencia
  • Oportunidades comerciales con grandes superficies del sector de la alimentación
  • Control eficaz de los procesos internos de producción, minimizando el riesgo de contaminación o de errores
  • Gestión más operativa y rápida de los riesgos para la seguridad alimentaria.
  • Reducción de costes y tiempos
  • Mayor confianza para clientes y consumidores
  • Evidenciar ante terceros el cumplimiento legal en cuanto a seguridad alimentaria.

MITIGACIÓN DEL FRAUDE ALIMENTARIO EN IFS

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Desde hace año la sombra del fraude sobrevuela al sector agroalimentario, debido a casos muy sonados como el de la carne de caballo o el del atún tintado con remolacha, que poco a poco han ido haciendo mella en el consumidor y generando una desconfianza generalizada en el sector.  

Entendemos por fraude la sustitución intencionada, el etiquetado incorrecto, la adulteración o la falsificación de alimentos, materias primas o envases comercializados con el fin de obtener un beneficio económico. Y el hecho de que la cadena del sector agroalimentario a nivel global cuente cada vez con más eslabones, hace que la vulnerabilidad de las empresas frente al fraude sea cada vez mayor.

Es por ello, que normas de seguridad alimentaria, como IFS Food, incluyen entre sus requisitos que la empresa certificada desarrolle un plan de evaluación de la vulnerabilidad y mitigación frente al fraude alimentario.  Y establecen, además, que la responsabilidad del plan esté claramente definida en la empresa y las personas involucradas tengan la formación específica adecuada.

De acuerdo con lo establecido por IFS Food v7, en su requisito 4.20, el proceso para mitigar la vulnerabilidad al fraude debe incluir los siguientes pasos:

Paso 1. Análisis documentado de la vulnerabilidad frente al fraude.

Inicialmente se debe realizar la identificación de posibles actividades de fraude alimentario, utilizando fuentes de datos conocidas y fiables, para realizar un análisis de vulnerabilidad que sea completo. Éste análisis incluirá todas las materias primas, ingredientes envases y procesos subcontratados, para determinar el riesgo de actividad fraudulenta relacionada con la sustitución, mal etiquetado, adulteración o falsificación. 

Se deben definir factores de riesgo para el análisis de vulnerabilidad, y aunque existen variedad de metodologías de evaluación de riesgos, IFS publicó una Guía para la gestión del Fraude en la que establece como criterios para evaluar el nivel de riesgo los siguientes:

  • Histórico de incidentes de fraude de producto
  • Factores económicos
  • Facilidad de la actividad fraudulenta
  • Complejidad de la cadena de suministro
  • Medidas de control actuales
  • Confianza del proveedor

Una vez identificados los riesgos, para las evaluaciones de la vulnerabilidad, dicha guía establece dos criterios de máxima importancia:  

Probabilidad de ocurrencia (el grado de facilidad para llevar a cabo el fraude en relación con su rentabilidad para el que lo realiza en los alimentos),

Probabilidad de detección.

IFS propone además la definición de una puntuación estandarizada que facilita que todos los eslabones de la cadena alimentaria utilicen una misma valoración para cuantificar la vulnerabilidad de un producto. Las puntuaciones se definen en la siguiente matriz:

El color de las casillas de la matriz de riesgo de vulnerabilidad del producto es indicativo del riesgo del producto: alto (rojo), medio (amarillo) y bajo (verde). El riesgo de producto definido puede utilizarse para indicar la necesidad de aumentar las medidas de control para la mitigación del fraude de producto

Paso 2. Desarrollo e implantación de un Plan de Mitigación del fraude.

Una vez obtenido el resultado del análisis de vulnerabilidad se procede a elaborar un Plan de Mitigación eficaz, cuyo objetivo será controlar cualquier riesgo que se haya identificado durante la evaluación de la vulnerabilidad, definiendo las medidas y controles que se consideren necesarios para mitigar los riesgos y mantenerlos vigilados.  Para ello, se analizarán las medidas actuales que tenga implantadas la empresa y se determinará si se consideran suficientes o si se deben establecer algunas nuevas.  

Paso 3. Revisión del análisis de vulnerabilidad y Plan de mitigación.

Un plan de mitigación sólo seguirá siendo eficaz si se identifican los cambios en los factores de riesgo de la evaluación de la vulnerabilidad y se revisan dichos cambios. Por tanto, es fundamental realizar una revisión, al menos anual, del análisis de la vulnerabilidad para mantener la integridad de las medidas de control.

IFS, establece en su guía, que dicha revisión será como mínimo anualmente y siempre que haya algún cambio del tipo:

•    cambio en el suministro de materias primas, por ejemplo, un nuevo proveedor

•    cambio en la gestión o en la situación financiera del proveedor

•    cambio en el coste de la(s) materia(s) prima(s)

•    cambios que afectan al precio de productos

•    cambio en la cadena de suministro, por ejemplo, proveedores adicionales, tipo de proveedor,

•    cambio en la disponibilidad de materias primas, por ejemplo, escasez estacional, mala calidad,

•    evidencias de fraude detectadas

•    pruebas de un aumento de las reclamaciones de los clientes o consumidores relacionadas con, la mala calidad y la calidad irregular,

•    la aparición de nuevos sistemas de adulteración,

•    desarrollo de la información científica relacionada con los procesos, productos o identificación mediante análisis,

Si estás interesado en la certificación de alguna norma de seguridad alimentaria y necesitas asesoramiento no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

SEGURIDAD ALIMENTARIA CON IFS

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Actualmente, el grado de exigencia en cuanto a la calidad y seguridad que deben ofrecen los productos alimentarios es cada vez mayor, y tanto los consumidores como las autoridades sanitarias así lo demandan. Por ello, todas las empresas que forman parte de la cadena alimentaria deben garantizar la seguridad de su propia marca en aquellos productos que venden.

Para garantizar la seguridad alimentaria existen distintas normas que marcan los requisitos necesarios para implementar un sistema de gestión eficaz. Pues bien, unas de esas normas son las de la familia IFS , que son estándares promovidos por la asociación de distribuidores de Alemania, Francia e Italia y que nacen de la necesidad de disponer de una normas de calidad y seguridad alimentaria común a todos los países, como consecuencia de la globalización de comercialización de productos.

IFS tiene distintas normas que marcan el camino que deben seguir las empresas para llevar a la práctica los requisitos necesarios para garantizar la seguridad alimentaria de su producto, independientemente del nivel de la cadena alimentaria al que pertenezca. Es decir, que pueden optar a la certificación tanto los fabricantes de alimentos, brókeres, servicios logísticos como fabricantes de productos de limpieza de uso domésticos y de la higiene personal o mayoristas y distribuidores.

¿CUÁLES SON LAS NORMAS IFS?

Entre las normas más implantadas y certificadas podemos encontrar las siguientes:

IFS Food v7: Recomendada a empresas que procesan alimentos o que empaquetan productos alimentarios a granel. Es importante para todos los fabricantes de alimentos, especialmente aquellos que producen marca privada, porque contienen muchos requisitos relacionados con el cumplimiento de las especificaciones. La última versión fue lanzada el 6 de octubre de 2020.

El IFS Food se aplica a:

  • el procesado y tratamiento y/o
  • la manipulación de productos a granel y/o
  • las actividades realizadas durante el primer empaquetado.

IFS Global Markets Food:  es una gran oportunidad para las PYMES que no están seguras de poder alcanzar la certificación IFS actualmente por no cumplir algunos de los requisitos exigidos, pero que creen que pueden lograrla de una manera gradual.  Con esta norma podrán ir desarrollando todos los procedimientos de seguridad alimentaria para implementar el sistema de gestión según la norma IFS pero de manera progresiva y durante un periodo de tiempo definido.

IFS Logistics: es la norma pensada para las empresas de transporte, distribución, carga y descarga, y almacenamiento de productos tanto alimentarios como no alimentarios, y cuyo objetivo principal es garantizar la transparencia a lo largo de la cadena de suministro. Además, puede aplicarse a todos los medios de transporte: camiones, trenes, barcos, aviones y cualquier otro con condiciones de temperatura controladas o a temperatura ambiental.

IFS HPC: este estándar establece los requisitos para garantizar la seguridad del producto, reducir los costes y asegurar la transparencia con respecto a la totalidad de la cadena de producción de productos para el hogar y de higiene personal.

IFS Broker: establece los requisitos aplicables a aquellas empresas que ejercen principalmente una actividad comercial y que escogen ellas mismas a sus proveedores, compran mercancía ellas mismas o comercian con mercancía y después la envían directamente a sus propios clientes, sin ellas haber entrado nunca en contacto con el producto.

IFS PACsecure : es la norma de seguridad para los materiales de envasado basado en el APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).

¿QUÉ BENEFICIOS OBTENDRÁ TU EMPRESA?

La certificación IFS basada en cualquier de las normas citadas mencionadas anteriormente demostrará a los clientes el claro compromiso de la empresa por la excelencia en calidad y la seguridad alimentaria. Y, además, aportará otros beneficios como:

  • Posicionamiento en el mercado frente a la competencia
  • Oportunidades comerciales con grandes superficies del sector de la alimentación
  • Control eficaz de los procesos internos de producción, minimizando el riesgo de contaminación o de errores
  • Gestión más operativa y rápida de los riesgos para la seguridad alimentaria.
  • Reducción de costes y tiempos
  • Mayor confianza para clientes y consumidores
  • Evidenciar ante terceros el cumplimiento legal en cuanto a seguridad alimentaria.

Si necesita asesoramiento sobre alguna de las normas IFS, en INTEGRA le informaremos acerca del proceso de implantación y certificación, llámanos.

IFS FOOD V7 YA ESTÁ AQUÍ

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Después de mucho esperar, por fin, se ha publicado la nueva versión de la norma IFS Food, concretamente la versión 7. IFS Food es el estándar promovido por la asociación de distribuidores de Alemania, Francia e Italia y que nació de la necesidad de disponer de una norma de calidad y seguridad alimentaria común a todos los países, como consecuencia de la globalización de comercialización de productos y es una norma reconocida por la Global Food Safety Initiative (GFSI).

La nueva versión pretende ser más clara, práctica y manejable, dando más importancia al producto y los procesos de producción que a la documentación. Las empresas podrán certificarse bajo esta nueva versión a partir del 1 de marzo de 2021, aunque será posible realizar evaluaciones bajo la anterior versión IFS Food V6.1 hasta el 30 de junio de 2021, y será a partir del 1 de julio de 2021 cuando sólo se permitirán evaluaciones de acuerdo con IFS Food V7.

IFS Food v7 se estructura en 4 partes: la primera referida al protocolo de certificación, la segunda incluye los requerimientos que debe cumplir la empresa para cumplir con la norma, la tercera especifica los requerimientos exigidos a entidades certificadoras, auditores y formadores oficiales de IFS y por último, la cuarta parte habla sobre la base de datos de IFS y el uso de la aplicación informática Auditxpress.

La parte 2 es la que realmente que especifica los requisitos que debe implantar un empresa para cumplir con la norma y esta parte abarca seis áreas consideradas clave para establecer procesos que garanticen la seguridad y la calidad de los productos. Dichas áreas son:

  • Dirección y compromiso: da una gran importancia al compromiso de la dirección para apoyar la cultura de la seguridad alimentaria e implicar a los trabajadores en dicha cultura.
  • Sistema de gestión de la seguridad y la calidad de los alimentos: necesario para cumplir los requisitos legales y de seguridad alimentaria, así como las especificaciones del cliente.
  • Gestión de recursos: gestión de los recursos humanos, condiciones de trabajo y gestión de higiene para garantizar la seguridad de los productos.
  • Procesos operativos: requerimientos de producción e infraestructura para lograr productos seguros y que cumplan con las especificaciones del cliente, incluyendo la lucha contra le fraude alimenticio.
  • Mediciones, análisis y mejoras: inspecciones, validación de procesos y gestión de reclamaciones y medidas correctivas.
  • Plan de Food Defense: es necesario implementar un plan de protección de la integridad de la empresa y de los productos que fabrica.

PRINCIPALES CAMBIOS

Entre los principales cambios que introduce la nueva versión encontramos que:

  • Presenta menos de requisitos, puesto que algunos se unifican para aclarar y agilizar.
  • Pone mayor atención a la evaluación in situ, y menos a la documentación que la proporción de tiempo empleado en la parte de las salas de producción debe ser, como mínimo, sobre el 50% de la duración total de la auditoria.
  • La auditoría se convierte en una evaluación, para resaltar el enfoque de producto y proceso del IFS de acuerdo con la ISO/IEC 17065
  • El sistema de puntuación aparece mejor definido.
  • Se realizarán auditorias no anunciada cada 3 años.
  • La cultura de la seguridad alimentaria se incorpora y cobra una gran importancia, haciendo hincapié en el compromiso de la dirección para implicar a los trabajadores en dicha cultura.
  • Se incluyen nuevos requisitos para la evaluación de proveedores ofreciendo distintas modalidades de gestión y especificando que dicha evaluación debe considerar requisitos de fraude.
  • La formación se convierte en un pilar básico para conseguir un sistema eficiente, por o que todo el personal tiene que estar debidamente formado y ser capaz de evidenciar y demostrar dicha formación.
  • En relación con el requisito de trazabilidad también se incluyen pequeños cambios, como el de limitar el tiempo para realizar el ejercicio a 4 horas, y debe incluirse esa línea de tiempo en los registros.

Si tu empresa está interesada en certificarse en base a la norma IFS Food, nosotros podemos ayudarte.