Comparte: Facebooktwitterlinkedin

Existe la creencia de que las empresas pequeñas del sector alimentario tienen más dificultades para implantar un sistema de gestión de calidad y de seguridad alimentaria que pueda certificarse según la norma IFS FOOD ,y por tanto parece que tienen menos opciones para optar a oportunidades de negocio con las cadenas de suministro. Es por ello, que IFS desarrolló un estándar voluntario para este tipo de organizaciones llamado IFS Global Markets –Food, que les permite suministrar productos seguros y de calidad a nivel local a las cadenas de distribución y certificarse paso paso, de una manera progresiva hasta lograr la implantación y certificación final de IFS FOOD.

Pero desde nuestra experiencia, podemos decir que una pequeña empresa que cuide al máximo la calidad y seguridad de su producto, y que trabaje con eficacia, no tiene por qué tener problemas con la certificación sino al contrario, porque sus procesos serán más sencillos y las personas que intervienen en ellos serán pocas en número.

Cada día, es más frecuente, que las grandes cadenas de supermercado busquen empresas pequeñas de proximidad que puedan ofrecerles un producto de calidad con la seguridad alimentaria que ellos exigen, y por ello piden a sus potenciales proveedores que se certifiquen en IFS Food, y aunque la opción de IFS Global Markets pueda resultar a priori interesante, una pequeña empresa también puede lograr directamente la certificación en IFS Food. Un claro ejemplo de esto, es una pequeña empresa familiar, AVIGUARDAL, comprometida con la calidad y seguridad de sus huevos frescos ecológicos, y que, con su compromiso y nuestro asesoramiento, ha logrado recientemente certificarse en IFS Food, viendo ampliadas así sus oportunidades de negocio.   

Y ¿Cómo puede una pyme conseguirlo?

Para que una empresa pequeña logre certificarse en IFS Food, se requiere un compromiso en firme por parte de la dirección de la organización, y dicho compromiso será uno de los pilares principales que marcarán su éxito o fracaso. Es por ello por lo que la norma comienza dejando claros los deberes de la alta dirección a la hora de implantar el protocolo IFS.

La actitud de liderazgo de la dirección será fundamental para que se alcancen los objetivos marcados por la organización, por lo que será imprescindible su implicación para mantener un ambiente de trabajo en el que el personal se vea totalmente involucrado en la consecución del propósito de la organización, sintiendo cómo tanto el personal como la dirección trabajan a una.  Los resultados de un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria no llegan de manera inmediata, sino que se va viendo un progreso, poco a poco se van notando los efectos y beneficios que aporta a la empresa. Por ello, es muy importante que el compromiso y el esfuerzo de toda la estructura organizativa de la empresa sea continuo, y todos deberán ser conscientes de la importancia de su trabajo, de cumplir con sus responsabilidades. El compromiso de la dirección y contar con un equipo de trabajo formado y comprometido serán los pilares sobre los que se podrá implementar un Sistema de Gestión de calidad y seguridad alimentaria que pueda optar a la certificación IFS food.

Y ¿QUÉ BENEFICIOS OBTENDRÁ TU EMPRESA?

La certificación IFS demostrará a los clientes el claro compromiso de la empresa por la excelencia en calidad y la seguridad alimentaria. Y, además, aportará otros beneficios como:

  • Posicionamiento en el mercado frente a la competencia
  • Oportunidades comerciales con grandes superficies del sector de la alimentación
  • Control eficaz de los procesos internos de producción, minimizando el riesgo de contaminación o de errores
  • Gestión más operativa y rápida de los riesgos para la seguridad alimentaria.
  • Reducción de costes y tiempos
  • Mayor confianza para clientes y consumidores
  • Evidenciar ante terceros el cumplimiento legal en cuanto a seguridad alimentaria.