¿POR QUÉ TODAS LAS EMPRESAS ESTÁN PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA PODER TRATAR DATOS DE CARÁCTER PERSONAL?

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La antigua Ley Orgánica de Protección de datos (LOPD) , que dejó de estar en vigor el pasado 25 de mayo, permitía el consentimiento tácito para el tratamiento de datos, es decir, que si una empresa recibía datos por parte de un cliente, se daba por hecho que ésta podía hacer usos de ellos.

Sin embargo, con la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) adquiere gran relevancia el hecho de obtener el consentimiento por parte del interesado para el tratamiento de sus datos personales, dejando de admitirse el consentimiento tácito o sobreentendido.

En el artículo 4.11 del RGPD se define el consentimiento como toda manifestación de voluntad libre, específica, informada e inequívoca por la que el interesado acepta, ya sea mediante una declaración o una clara acción afirmativa, el tratamiento de datos personales que le conciernen. Así, de acuerdo con el principio de Responsabilidad Proactiva y al añadir el adjetivo inequívoco, se está obligando a las empresas a disponer de una prueba que demuestre que dispone del consentimiento por parte del interesado para tratar sus datos.

Y ha sido este artículo 4.11, el que ha motivado el bombardeo, vía mail principalmente, que todos estamos recibiendo por parte de distintas empresas, que pretenden conseguir nuestro consentimiento de una manera inequívoca.

Pero, ¿siempre debe obtenerse dicho consentimiento inequívoco?

El RGPD establece en el artículo 6, que el tratamiento sólo será lícito si se cumple al menos una de las condiciones siguientes:

  • el interesado dio su consentimiento
  • el tratamiento es necesario para la ejecución de un contratoen el que el interesado es parte
  • el tratamiento es necesario para el cumplimiento de una obligación legal aplicable al responsable del tratamiento;
  • el tratamiento es necesario para proteger intereses vitales del interesado o de otra persona física;
  • el tratamiento es necesario para el cumplimiento de una misión realizada en interés público o en el ejercicio de poderes públicos conferidos al responsable del tratamiento;
  • el tratamiento es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero, siempre que sobre dichos intereses no prevalezcan los intereses o los derechos y libertades fundamentales del interesado que requieran la protección de datos personales, en particular cuando el interesado sea un niño.

Por tanto, el RGPD también define supuestos en los que el tratamiento será lícito sin necesidad de disponer del consentimiento inequívoco, siendo quizá, el más relevante para las pequeñas y medianas empresas, aquel que indica que será lícito el tratamiento que sea necesario para la ejecución de un contrato en el que el interesado sea parte.

Imagen: el Taller del Bit

¿CONOCES LA HOJA DE RUTA PARA ADAPTARSE AL RGPD?

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Como se viene anunciando desde hace un tiempo, a partir del 25 de mayo será de aplicación el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y esto significa que la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos (LOPD) dejará de estar vigente y que tanto las Administraciones públicas como el sector privado tendrán que tomar las medidas necesarias para cumplir con los requisitos que marca dicho Reglamento en materia de seguridad.

Pues bien, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), ha ido desarrollando distintas guías y herramientas para facilitar el cumplimiento del nuevo Reglamento, y entre ellas ha publicado una hoja de ruta sencilla con las indicaciones imprescindibles para el sector privado, y es la siguiente:

 

Como se puede observar, en ella se recogen los pasos que en principio se deben seguir para la adaptación, pero variarán en función de las características de cada empresa y de la categoría de los datos que manejen.  La AEPD ha incluido también en la hoja de ruta los enlaces a las herramientas que ha diseñado por si alguien necesita ampliar información.

¿QUÉ ES EL REGISTRO DE ACTIVIDADES DE TRATAMIENTO Y QUÉ DEBE CONTENER?

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El Reglamento Europeo de Protección de datos  entiende por tratamiento “cualquier operación o conjunto de operaciones realizadas sobre datos personales o conjuntos de datos personales, efectuadas o no mediante procedimientos automatizados, como la recogida, registro, organización, estructuración, conservación, adaptación o modificación, extracción, consulta, utilización, comunicación por transmisión, difusión o cualquier otra forma de habilitación de acceso, cotejo o interconexión, limitación, supresión o destrucción”.

Pues bien, el RGPD en su artículo 30, establece que “Cada responsable y, en su caso, su representante llevará un registro de las actividades de tratamiento efectuadas bajo su responsabilidad.”. Y esto quiere decir que las empresas deberán controlar de una manera proactiva los registros donde se especifiquen los datos que tratan y cómo los tratan, puesto que ya se ha eliminado la obligatoriedad de registrar los ficheros en la Agencia Española de Protección de Datos.

En este mismo artículo, se establece también qué información deberá contener dicho registro:

“(…) Dicho registro deberá contener toda la información indicada a continuación:

  1. a) el nombre y los datos de contacto del responsable y, en su caso, del corresponsable, del representante del responsable, y del delegado de protección de datos;
  2. b) los fines del tratamiento;
  3. c) una descripción de las categorías de interesados y de las categorías de datos personales;
  4. d) las categorías de destinatarios a quienes se comunicaron o comunicarán los datos personales, incluidos los destinatarios en terceros países u organizaciones internacionales;
  5. e) en su caso, las transferencias de datos personales a un tercer país o una organización internacional, incluida la identificación de dicho tercer país u organización internacional y, en el caso de las transferencias indicadas en el artículo 49, apartado 1, párrafo segundo, la documentación de garantías adecuadas;
  6. f) cuando sea posible, los plazos previstos para la supresión de las diferentes categorías de datos;
  7. g) cuando sea posible, una descripción general de las medidas técnicas y organizativas de seguridad a que se refiere el artículo 32, apartado 1.”

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha publicado una “Guía del Reglamento General de Protección de Datos para responsables de tratamiento” en la que indica que,  partir de los ficheros que actualmente tienen notificados los responsables en el Registro General de Protección de Datos, puede ser una buena opción para organizar el registro de actividades de tratamiento.

¿Y Es obligatorio?

En principio, están exentas de llevar un Registro de Actividades de Tratamientos las empresas   que tenga menos de 250 empleados, salvo que el tratamiento que realicen de los datos pueda suponer un riesgo para los derechos y libertades de los interesados, no sea ocasional, o incluya categorías especiales de datos personales o datos personales relativos a condenas e infracciones penales.

A pesar de esto, y dado la importancia que el RGPD otorga a la responsabilidad proactiva de la empresa, puede ser recomendable realizar dicho registro, aunque no sea obligatorio.

 

Foto: JUNGLEDRUMS Magazine