¿CONSUMES FRUTA CORTADA?

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Ha llegado el verano y con él la fruta típica de esta estación, sandías, melones, melocotones, albaricoques…

Cada vez, es más frecuente encontrar en los mercados fruta cortada (envasada o no) y además con una buena acogida por parte del consumidor, que cree que comprar sandías o melones por piezas enteras puede ser demasiada cantidad o que perecerá antes. Pues bien, expertos en seguridad alimentaria están advirtiendo de los posibles peligros que pueden entrañar este tipo de fruta cortada si no se manipula y conserva de manera adecuada.

Sabemos, que hoy día los controles sanitarios sobre los alimentos son mucho más restrictivos, y que la venta de fruta cortada está regulada y contemplada en la legislación. Pero, debemos tener en cuenta, especialmente con frutas como la sandía o el melón que no son frutas ácidas que les hace más resistentes a las bacterias sino que su protección viene dada por las gruesas cortezas que tienen y que hacen que las bacterias no lleguen al interior. Este tipo de frutas, una vez abiertas, pierden esa protección y si además no se mantienen en condiciones de refrigeración adecuadas para no romper la cadena de frío, pueden convertirse en caldo de cultivo para las bacterias.

Hay que prestar también especial atención a las condiciones higiénicas y de conservación de la fruta cortada y envasada en pequeñas bandejas con papel film o la que se vende metida en vasos de plástico. Por tanto, se hace fundamental exigir a los establecimientos que venden estos tipos de productos unas condiciones higiénicas y de manipulación muy escrupulosas.

 La industria alimentaria controla cada vez más sus procesos, implantando normas o estándares internacionales de seguridad alimentaria como ISO 22000 , IFS o BRC. Si todas las empresas y establecimientos siguen unas correctas prácticas higiénicas, siguiendo la legislación sanitaria vigente, el consumo de fruta partida no debería entrañar un riesgo para la salud. Aunque sí es cierto, que algunos establecimientos deberían plantearse no romper la cadena de frío de este tipo de alimentos para evitar los riesgos.

Foto: freepik

 

 

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