¿CONSUMES FRUTA CORTADA?

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Ha llegado el verano y con él la fruta típica de esta estación, sandías, melones, melocotones, albaricoques…

Cada vez, es más frecuente encontrar en los mercados fruta cortada (envasada o no) y además con una buena acogida por parte del consumidor, que cree que comprar sandías o melones por piezas enteras puede ser demasiada cantidad o que perecerá antes. Pues bien, expertos en seguridad alimentaria están advirtiendo de los posibles peligros que pueden entrañar este tipo de fruta cortada si no se manipula y conserva de manera adecuada.

Sabemos, que hoy día los controles sanitarios sobre los alimentos son mucho más restrictivos, y que la venta de fruta cortada está regulada y contemplada en la legislación. Pero, debemos tener en cuenta, especialmente con frutas como la sandía o el melón que no son frutas ácidas que les hace más resistentes a las bacterias sino que su protección viene dada por las gruesas cortezas que tienen y que hacen que las bacterias no lleguen al interior. Este tipo de frutas, una vez abiertas, pierden esa protección y si además no se mantienen en condiciones de refrigeración adecuadas para no romper la cadena de frío, pueden convertirse en caldo de cultivo para las bacterias.

Hay que prestar también especial atención a las condiciones higiénicas y de conservación de la fruta cortada y envasada en pequeñas bandejas con papel film o la que se vende metida en vasos de plástico. Por tanto, se hace fundamental exigir a los establecimientos que venden estos tipos de productos unas condiciones higiénicas y de manipulación muy escrupulosas.

 La industria alimentaria controla cada vez más sus procesos, implantando normas o estándares internacionales de seguridad alimentaria como ISO 22000 , IFS o BRC. Si todas las empresas y establecimientos siguen unas correctas prácticas higiénicas, siguiendo la legislación sanitaria vigente, el consumo de fruta partida no debería entrañar un riesgo para la salud. Aunque sí es cierto, que algunos establecimientos deberían plantearse no romper la cadena de frío de este tipo de alimentos para evitar los riesgos.

Foto: freepik

 

 

YA TENEMOS NUEVA VERSIÓN DE LA ISO 22000

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La Organización Internacional de Normalización publicó el pasado 19 de junio la nueva versión de la Norma ISO 22000:2018 Sistemas de gestión de la inocuidad de los alimentos, que establece los requisitos para implantar y desarrollar un sistema de gestión de seguridad alimentaria que sea eficaz a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Esta norma, a igual que ha ocurrido con las ISO 9001, 14001 y 45001, también adopta la estructura de alto nivel, incluyendo los siguientes apartados:

  • Contexto de la organización
  • Liderazgo
  • Planificación
  • Apoyo
  • Operación
  • Evaluación del desempeño
  • Mejora

 

Entre otros cambios, la nueva ISO 22000 viene a reforzar el enfoque basado en riesgos, haciendo más hincapié en minimizarlos a lo largo de todos los eslabones de la cadena alimentaria que puedan generar un peligro en los alimentos, ya sea de manera directa o incluso indirecta. Por tanto, la norma sienta las bases para ayudar a identificar, prevenir y reducir los riesgos, consiguiendo sistemas de gestión de la seguridad alimentaria más eficientes.

La ISO 22000:2018 persigue garantizar la cadena de suministro basándose en los principios de los Sistemas de Gestión Integrados y manteniendo los principios de APPCC.

Las organizaciones certificadas conforme a ISO 22000: 2005 tendrán un plazo de tres años para adaptarse a la nueva versión de la norma.

Si no eres de los que dejan las cosas para última hora y necesitas más información contacta con nosotros. INTEGRA

 Foto: freepik

La seguridad alimentaria y el sector agrícola

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Actualmente, existen nuevas tendencias de consumo cada vez más responsables y saludables, encaminadas principalmente al consumo de productos poco procesados. El consumidor está más informado cada día y se preocupa por adquirir alimentos cada vez más naturales y libres de los contaminantes que puedan suponer un riesgo para la salud.

Esto ha hecho que la agricultura esté encontrando en las certificaciones de seguridad alimentaria un valor añadido a sus productos, puesto que se le empieza a exigir que su sistema de producción sea capaz de asegurar la inocuidad de los alimentos.

Disponer de un certificado de seguridad alimentaria reconocido a nivel nacional e internacional, permitirá a la empresa posicionarse en el mercado con un producto considerado más seguro, ya que la certificación garantizará que el proceso de producción que siguen cumple con los requisitos establecidos por normas de referencia en seguridad alimentaria.  La organización dispondrá, por tanto, de un sistema de gestión que le ayudará a controlar y reducir los riesgos en la seguridad de los alimentos.

Según el país en el que se quiera comercializar un producto o las grandes superficies con las que se quiera trabajar, las certificaciones exigidas variarán, y podrán ser BRC, IFS, ISO 22000, FSSC 22000…

Pero no sólo el sector agrícola puede optar a dichas certificaciones, sino todas las organizaciones de la cadena alimentaria, desde ganadería hasta los servicios de alimentación, pasando por el procesamiento, transporte, almacenamiento, envasado y venta al por menor.

Si estás interesado en las normas de Seguridad Alimentaria contacta con INTEGRA.

Foto: Integra

¿CÓMO GESTIONAR EL FRAUDE ALIMENTARIO? LA VERSIÓN 6.1 DE LA NORMA IFS-FOOD INDICA EL CAMINO

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En noviembre de 2017 se publicó la versión modificada de IFS Food 6, concretamente la versión 6.1, que entrará en vigor a partir de del 1 de julio de 2018.  Esta modificación surgió principalmente de la necesidad de abordar lo referente al fraude alimentario, que es sin duda el cambio más importante que introduce.

Desde que surgió hace años la crisis generada por la carne de caballo o más recientemente la polémica sobre el atún tintado con remolacha, la desconfianza por parte del consumidor ha ido creciendo, puesto que la percepción de tener cada vez alimentos más seguros se ha ido tornando en desconfianza al comprobar que también existe fraude dentro del sector de la alimentación.

Y ¿qué es el fraude alimentario? Pues bien, se puede explicar de una manera sencilla como la puesta en el mercado de alimentos con una intención clara de engañar al consumidor y lucrarse con ello. Y el fraude se puede materializar de distintas formas: falseando los ingredientes, dando información falsa en el etiquetado, cometiendo fraude contra el estado de conservación, o sobre la calidad del producto…

Pero, ¿Qué nuevos requisitos debe cumplir mi empresa en relación al Fraude Alimentario?

La versión 6.1 de la norma IFS-FOOD introduce el cambio en la parte de Requisitos de auditoría, concretamente creando el epígrafe 4.21 Fraude alimentario, que consta de 3 nuevos requisitos cuyo objetivo es gestionar el fraude.

La empresa deberá implantar un sistema de gestión del fraude alimentario que esté documentado y que se establezca en base a los tres requisitos siguientes:

  1. Evaluación documentada de la vulnerabilidad ante el Fraude alimentario: dicha evaluación se realizará tanto sobre las materias primas, ingredientes, envases como sobre los procesos subcontratados, para poder determinar el riesgo de fraude en relación con cada uno de ellos. Por ejemplo el riesgo puede venir por sustitución, etiquetado erróneo, adulteración o falsificación.
  2. Desarrollo e implantación de un Plan de Mitigación del fraude que permita controlar cualquier riesgo que se haya identificado durante la evaluación de la vulnerabilidad, y además estableciendo métodos eficaces de control y vigilancia.
  3. Revisión de la evaluación de la vulnerabilidad siempre que se detecte que ha aumentado el riesgo, o al menos una vez al año, y revisando posteriormente el Plan de Mitigación si fuera necesario.

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¿Conoces la Norma de Seguridad Alimentaria BRC?

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La norma BRC Global Standard for Food Safety, de seguridad alimentaria, fue desarrollada para ayudar a las empresas a garantizar el máximo nivel de protección al consumidor y asegurar el cumplimiento de los requisitos legales aplicables a los productos alimentarios que suministran.

Esta norma nació en el Reino Unido pero tiene un gran reconocimiento a nivel mundial, puesto que asegura la capacidad de los proveedores y distribuidores para garantizar la seguridad de los alimentos que ofrecen al consumidor. Y… ¿cómo lo hace? Pues estableciendo una serie de requisitos, coherentes con las normas de seguridad alimentaria y las buenas prácticas de fabricación, y auditando periódicamente el cumplimiento de estos por parte de las empresas.

Existen algunas empresas a las que sí se les exige que estén certificadas en BRC, como es el caso de  proveedores de productos de marcas blancas para grandes superficies.

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Y ¿qué ventajas puede aportar la certificación BRC a mi empresa?

  • Mejora de su Sistema de Gestión de seguridad alimentaria.
  • Reconocimiento
  • Acceso a mercados donde esta norma es exigida, por ejemplo, para trabajar con algunas grandes superficies.
  • Garantía de inocuidad alimentaria.
  • Establece que el Plan de Seguridad alimentaria debe basarse en el sistema de APPCC (de análisis de peligros y puntos de control crítico), basado a su vez en los 7 principios enunciados en el documento del Codex Alimentarius y que probablemente ya tenga implantado en su empresa.
  • Facilita el control de las distintas etapas del proceso de elaboración de productos.

En definitiva, con el Sistema de Gestión de Seguridad Alimentaria basado en la norma BRC su empresa conseguirá aumentar el nivel de confianza en la calidad y seguridad de sus productos.

Foto: Integra

 

Ventajas y beneficios de la IFS: Norma Internacional de Seguridad Alimentaria

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Las diferentes empresas y organizaciones que intervienen en la cadena alimentaria, tienen a su disposición normas como es la norma IFS, Norma Internacional de Seguridad Alimentaria) que aportan una serie de beneficios y ventajas principalmente a todas aquellas compañías que necesitan garantizar la seguridad alimentaria en aquellos productos que venden, así como conseguir que sus actividades alcancen un mayor nivel de control en materia de seguridad alimentaria.

¿Cuáles son los principales beneficios de la norma IFS?

  • Cumplimiento: es una herramienta que permite evidenciar que nuestra organización cumple con la legislación en materia de seguridad alimentaria.
  • Conciliación: permite la conciliación tanto del control de la calidad como de la propia seguridad alimentaria.
  • Control: de todas las etapas de producción.
  • Reducción de riesgos: con el control de todas las etapas de producción se consigue reducir los peligros y riesgos de contaminación, con lo que se asegura la propia seguridad de los alimentos producidos y envasados.
  • Competitividad: de cara sobretodo a tus competidores más directos.
  • Integración fácil: con otros sistemas de gestión.

Tipos de trazabilidad alimentaria

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Siguiendo el hilo de nuestro artículo dedicado a qué es la trazabilidad alimentaria, en nuestra publicación de hoy vamos a hablar sobre los tipos de trazabilidad alimentaria que existen hoy en día.

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Entre los principales objetivos de la  trazabilidad alimentaria nos encontramos con que es ideal para encontrar y seguir el rastro de los alimentos que se ponen a la venta en el mercado, para que en caso de detectar un posible peligro para la salud pública se identifique y se proceda rápidamente a su retirada.

Para ello, las empresas deben llevar a cabo un procedimiento eficaz, denominado plan de control de trazabilidad alimentaria, que se pondrá a disposición de las autoridades competentes en el momento en que éstas la soliciten.

Tipos de trazabilidad alimentaria

  • Trazabilidad interna: independientemente de si se producen nuevos o no, se realiza una trazabilidad de los productos en el interior de la empresa. Para ello, es fundamental el registro y conservación de la información sobre aquellos productos que van a ser incorporados al proceso, relacionar los productos con la información procedente del APPCC y que la empresa ha recibido con los procesos que éstos han seguido, y finalmente conocer a partir de qué productos se han fabricado/elaborado los productos finales.
  • Trazabilidad hacia atrás: con este tipo de trazabilidad se pretende descubrir cuáles son los productos que entran a la empresa y conocer quiénes son sus proveedores. Por tanto, es fundamental registrar datos como nombre del proveedor y origen del producto, información detallada sobre el mismo, número de lote del proveedor, resultados de controles higiénicos-sanitarios, tratamientos que se han aplicado a los productos e incidencias y medidas correctoras que se han aplicado. Para todo ello, es fundamental que el proveedor aporte documentos como la factura, resultados analíticos del producto, registros de información adicional (alimentación animal, tratamientos y vacunaciones y tratamientos fitosanitarios), documentos que acrediten su origen geográfico y el certificado de que el producto está libre de organismos genéticamente modificados (OGM).
  • Trazabilidad hacia adelante: consiste en la trazabilidad, como su propio nombre podría indicar, de aquellos productos ya preparados para su expedición. Para llevarla a cabo, es fundamental el registro y conservación no solo sobre los productos enviados, sino sobre quiénes son sus clientes. Por tanto, se deben registrar los datos del cliente, a dónde se envía el producto, información detallada sobre el mismo, fecha de envío y número de lote, resultados obtenidos tras los controles higiénicos/sanitarios que se llevan a cabo en el momento de su envío, e incidencias y medidas correctoras que se han aplicado.

Si necesitas un Plan de Control de Trazabilidad Alimentaria en INTEGRA contamos con más de 10 años de experiencia desarrollando tareas de asesoramiento en el sector agroalimentario. Llámanos al teléfono 958 130 378 o escríbenos a través de nuestro formulario de contacto y descubre más sobre cómo podemos ayudar a tu empresa.

Imagen | telepathicparanoia

¿Qué es la Trazabilidad Alimentaria?

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A lo largo de las distintas publicaciones en nuestro blog, hemos tratado muchos  y diversos temas, entre los que podemos destacara, todos los asuntos relacionados con la seguridad alimentaria.

¿Que entendemos como seguridad alimentaria?

La seguridad alimentaria es el conjunto de técnicas orientadas a evitar, o minimizar, los posibles peligros a los que los consumidores se ven expuestos ante el consumo de un determinado producto alimentario.

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Aunque en la actualidad existen bastantes normas relacionadas con la seguridad alimentaria, básicamente las más conocidas son la norma ISO 22000 de Sistemas de Gestión de la Inocuidad de los Alimentos, la norma mundial de seguridad alimentaria BRC y la norma mundial de seguridad alimentaria IFS.

Es importante el indicar que dentro de los sistemas de gestión de la seguridad alimentaria se recogen apartados específicos relacionados con la trazabilidad y su aseguramiento pero:

¿Qué significa Trazabilidad Alimentaria?

Trazabilidad alimentaria se entiende por la posibilidad de encontrar y seguir el rastro de un alimento, pienso, animal destinado a la producción de alimentos o una sustancia destinada a ser incorporados en alimentos o piensos, o con probabilidad de serlo.

Por tanto el asegurar la Trazabilidad alimentaria es obligatorio para cualquier empresa del sector alimentario, dado que los planes de control se aplican a absolutamente toda la cadena alimentaria.

Imagen | photologue_np

La ISO 22000 de Sistemas de Gestión de la Inocuidad de los Alimentos

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En varias ocasiones te hemos hablado sobre qué es un sistema de gestión, descubriéndote a su vez sus diferentes ventajas, que de alguna u otra forma aportan a las empresas u organizaciones que apuestan por su implantación.

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En referencia a la primera cuestión, sabemos que un sistema de gestión es útil a la hora de permitir a las empresas que los implantan el desarrollo y aprovechamiento de todo el potencial existente en la organización, además de la reducción de costes, la gestión de los riesgos sociales y el aumento de la satisfacción de los clientes, una mejor gestión de los riesgos medioambientales y de los riesgos financieros, y la eliminación de las barreras al comercio, entre otros.

Dentro de estos sistemas de gestión nos encontramos con los Sistemas de Gestión de la Inocuidad de los Alimentos que se implantan bajo los requisitos de la norma ISO 22000 de Seguridad Alimentaria, una norma internacional que establece los requisitos que deben cumplir los sistema de gestión de la Inocuidad de los Alimentos.

Los Sistemas de Gestión de la Inocuidad de los Alimentos pueden ser implantados en todas las organizaciones que participan en la cadena alimentaria.

¿A qué tipo de empresas se recomienda la seguridad alimentaria?

Como veremos de forma más detallada más adelante, esta norma se recomienda a cualquier empresa del sector agroalimentario, dado que con ella se evitan o minimizan los peligros a los que, desde un punto de vista alimentario y nutricional, se pueden ver expuestos los consumidores finales.

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¿Sabes lo importante que es el mantenimiento y la verificación de los Sistemas APPCC?

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Los Sistemas APPCC están reconocidos internacionalmente como una herramienta efectiva para la identificación de cualquier tipo de riesgo y son considerados como requisito legal en nuestro país ya que a través de una correcta definición, un adecuado mantenimiento y mediante la realización de una verificación anual de los mismos, las industrias alimentarias se aseguran de que en caso de aparecer un peligro relacionado con la seguridad alimentaria, este estará debidamente identificado, controlado y contara con una medida preventiva/correctiva asociada que asegure su control y/o desaparición en un breve periodo de tiempo.

A la misma vez la implantación y el correcto mantenimiento de los Sistemas APPCC dan un valor añadido a los clientes de estas industrias ya que evidencian la seguridad, legalidad y calidad de los procesos que estas desarrollan.

A través de las diferentes publicaciones que hemos ido realizando en nuestro blog, hemos ido evidenciando que la mayor parte de fabricantes y proveedores de productos alimentarios consideran su Sistema APPCC la base de todos los procedimientos de gestión que definen, implantan y mantienen para asegurar la seguridad alimentaria ya que a través de la identificación de los posibles riesgos y el análisis de los posibles peligros que se pueden detectar en el día a día de la actividad se aseguran de que el riesgo de aparición se minimiza y que en caso de que este se produzca, se puede controlar.

Pero es importante el dejar constancia de que el Sistema APPCC no funciona por si solo ya que al mismo, le acompañan una serie de Programas de Prerrequisitos (conocidos en Andalucía como Planes Generales de Higiene) entre los que podemos detallar, el Programa de Prerrequisitos para el Control de la Trazabilidad, el Programa de Prerrequisitos para el correcto Mantenimiento de Equipos, etc.

¿Necesitas que te asesoremos sobre la idoneidad de tu Sistema APPCC? ¿Estas en proceso de apertura de una industria alimentaria y desconoces la documentación de aplicación? Recuerda que los consultores de Integra se encuentran a tu disposición.