Tipos de código en la Trazabilidad Alimentaria

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En el día de ayer te hablábamos sobre los diferentes tipos de trazabilidad alimentaria existentes dentro del Plan de Control de Trazabilidad Alimentaria, especialmente recomendado para cualquier empresa del sector alimentario, dado que se aplica a toda la cadena alimentaria.

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Tal y como te explicamos en una nota anterior sobre qué es la trazabilidad alimentaria, consiste en un conjunto de técnicas orientadas a evitar, o minimizar, los posibles peligros a los que los consumidores se ven expuestos ante el consumo de un determinado producto alimentario.

Entre los principales objetivos de la  trazabilidad alimentaria nos encontramos con que es ideal para encontrar y seguir el rastro de los alimentos que se ponen a la venta en el mercado, para que en caso de detectar un posible peligro para la salud pública se identifique y se proceda rápidamente a su retirada.

Pero para ello, es fundamental conocer los diferentes tipos de trazabilidad alimentaria existentes hasta estos momentos y aceptados por las autoridades competentes: la trazabilidad interna, la trazabilidad hacia atrás y la trazabilidad hacia adelante.

Dentro de la propia trazabilidad alimentaria nos encontramos con los códigos a identificar en el producto alimenticio, y que pueden ser códigos propios (esto es, los que define la propia empresa), y el código EAN 128 (consistente en una parte legible en la etiqueta y otra en código de barras).

Tipos de códigos en la trazabilidad alimentaria

Código propio

Como te indicábamos en las líneas anteriores, se trata de un código que ha sido definido por cada empresa. En él podemos encontrarnos con los siguientes elementos:

  • Fecha de fabricación.
  • Fecha de lote.
  • Fecha de caducidad o de consumo preferente (día, mes y año en caso de ser una fecha de consumo preferente amplia).
  • Otras indicaciones o códigos de la empresa.

Código EAN 128

Lo encontramos en las etiquetas, que llevan una parte legible y otra en código de barras. Permite entre otros aspectos la introducción de otros datos relacionados, como pueden ser la identificación de productos y agrupaciones, añadir otras características en un formato diferente (lote, unidades, fecha de caducidad, producción y envasado), y aporta ventajas como la automatización de procesos.

Imagen | bossco

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